La escasa protección permite un lento expolio del lugar
A pesar de que desde la Concejalía de Cultura y Patrimonio se aseguró que el lugar se hallaba perfectamente protegido y que resultaba imposible acceder a él, lo cierto es que este periódico ha podido comprobar de primera mano cómo personas ajenas a la excavación traspasaban con facilidad las vallas y entraban para escoger y recoger diversos fragmentos de cerámica, tal y como demuestra la fotografía de la página anterior. Se impone, por tanto, una mejor vigilancia para impedir que continúe un lento expolio que en ocasiones tiene lugar a plena luz del día.
Y es que es necesario recordar que en la excavación del 2001 apareció un gran número de elementos médico-quirúrgico como mangos de escalpelo, cinceles, pinzas para tumores y flebótomos (así como platos y cuencos de terra sigillata como los que están apareciendo ahora); un instrumental de inmenso valor que en estos momentos se encuentra «ilocalizado», según denuncia el arqueólogo Ángel Morillo, puesto que la empresa que se encargó de los trabajos de extracción ha desaparecido sin que hasta el momento se haya expuesto ese material.