Crónica | m. á. nepomuceno
Música grande para aficionados selectos
El Festival de Santander concita cada año a numerosos leoneses en torno a una programación de élite. Magia escénica, universo sinfónico, recitales y la música de cámara llenan este año Cantabria.

Cristóbal Halffter, presente en el festival.
«Tenemos la obligación de seguir manteniendo el festival en su nivel y creo que vamos a luchar para que así sea y, aunque las posibilidades económicas sean menores, creo que ambas cosas son posibles». Con estas esperanzadoras palabras presentaba el director del Festival Internacional de Santander, José Luis Ocejo, la 59 edición de este evento que cada año concita en en Palacio de Festivales de la capital Cántabra a un numeroso público procedente de diferentes puntos del España y en concreto de León, desde donde hace décadas acuden a este festín musical un selecto número de aficionados que no desean perderse la excelente programación de uno de los más prestigiosos festivales de música europeos.
A la espera del sesenta aniversario que se cumplirá con todos los honores en el 2011, Ocejo director del Festival desde hace 31 años, anunciaba posibles cambios incluso de formato para ediciones futuras « y, señaló, tendremos que afrontar dificultades reales en los próximos años». Pese a esa crisis generalizada el FIS continúa con una soberbia programación fruto de la experiencia y de los largos años de trabajo al frente de él que su director ha podido consolidarlo como uno de los más atractivos del panorama internacional. Más de setenta propuestas se sucederán en las salas Argenta y Pereda y en 34 localidades de la comunidad hasta el 29 de agosto. Boris Godounov de Mussorgski, bajo la dirección musical de Paolo Arrivabeni y la dirección escénica de Petrika Ionesco, inauguraron una edición que algunos consideraron una ventana abierta a paisajes del futuro festival. Los marcos históricos continúan siendo la guinda del festival al llenar toda Cantabria con la mejor música de todos los tiempos así como con la intervención de lo grandes solistas, orquestas y música de cámara del momento.
Para Ocejo, el lema Santander, punto de encuentro para la cultura europea será el friso de una edición atravesada por trece temáticas y sustentada en sus cinco grandes apartados tradicionales: Desde «la magia escénica» al «universo sinfónico» pasando por la ópera y el ballet, los recitales y la música de cámara. La tercera edición del Nansa Intercultural, en colaboración con la Fundación Marcelino Botín, es una de las aportaciones que transmiten un toque de diferencia respecto a otras citas del circuito de festivales. El ciclo de órgano y las actuaciones en el Santuario de la Bien Aparecida completan la presencia del Festival en la región a la vez que recobra otras localidades que se suman a los Marcos Históricos, caso de Liendo y Valdáliga.