Entrevista | Juan Carlos Mestre | Escritor
«Detrás de todo artista hay un insumiso»
Por tercer año consecutivo las Bodegas Dinastía Vivanco han convocado el Premio Internacional de Grabado y Vino. En esta nueva edición, una de las menciones de honor ha sido para el poeta, grabador y e

Juan Carlos Mestre, premio Nacional de Poesía que cultiva, además, otras disciplinas.
El original autor leonés es uno de los pocos artistas que cultivan varias disciplinas y que consiguen destacar en todas ellas por la singularidad y el carácter de sus obras. Su punto fuerte siempre fueron las letras, en concreto la poesía. Pero el tiempo va revelando que también es un maestro grabador.
-Acaba de obtener una mención de honor en el tercer premio internacional de grabado Bodegas Dinastía Vivanco.
-Ha sido todo un poco fruto del azar. Lo hice en el poco tiempo que saco de entre las actividades literarias. Fruto de la búsqueda que siempre está relacionada con el azar preciso, hice ese aguafuerte. Los motivos están relacionados con el vino y la mitología occidental, la representación de los sueños y las supersticiones intuitivas de la imaginación. Además, recibí la invitación por parte de Alfonso García para hacer unos textos sobre el vino que quedaron plasmados en Prieto & Mencía . Así, de una manera paralela pero desde un punto representativo distinto auné palabra y visualización en esta alegoría a Baco y al vino. Como coincidió con el certamen, aproveché y lo envié recibiendo esta distinción.
-A lo largo de su carrera ha recibido importantes premios de poesía como el Premio Nacional de Poesía, en 2009, por el poemario «La casa roja». ¿Cómo grabador también ha triunfado?
-A lo largo de los últimos años, como grabador he recibido varios premios y distinciones, como los del Premio Nacional de Grabado o la séptima Bienal Internacional de Grabado de Orense (2002).
-¿Qué relación tienen la pintura y la poesía?
-La poesía y pintura están muy vinculadas aunque no considero que sean complementarias. Son expresiones distintas de un estado de conciencia, interpretaciones de una realidad que se manifiesta con la obra. No hay fronteras en el pensamiento creativo.
-¿En qué proyectos está usted embarcado actualmente?
-"No tengo proyectos. No tengo más posibilidad que hacer lo que hago, ni quiero hacer otra cosa. Así, desde el hallazgo, paso por la existencia y el descubrimiento de la obra. Es una presencia desconocida que va surgiendo, aunque hay que salir a buscarla con provocación hacia lo artístico. Pero esto no sólo nos pasa a los artistas, también pasa en todos los trabajos. Hace falta dedicación, vigilancia y fidelidad a la espera. Una obra es un compendio de camino, reflexión y esfuerzo.
-Dicho de otra manera, ¿en qué está usted trabajando?
-Todos los días trabajo en lo mismo: versos, grabados... No tengo proyectos ni de libros ni de exposiciones. Simplemente, se dan de manera espontánea cuando uno tiene intención de expresar algo y lo valora por sí mismo. Todos los días me levanto con la cabeza en blanco ante el desafío del mundo pensando en un resultado.
-Usted tiene un vínculo muy especial con América Latina.
-A Latinoamérica viajo con frecuencia. De hecho, esta semana salgo para Chile. Allí guardo muchos afectos y diálogos intelectuales, lealtades y vínculos, a parte de muchas amistades.
-Esta relación tendrá reflejo en su obra...
-Mi obra tiene influencias de todo tipo. Todo está vinculado y tiene lazos con todo lo que le ha precedido y con lo que otros han hecho, incluida mi obra. Admiro la obra poética de los chilenos Nicanor Parra y Gonzalo Rojas, de la argentina Diana Bellesi y de muchos otros cubanos, hondureños... Por otra parte, también me fascina la plástica de la imaginería popular que tiene profundas raíces de conciencia y también del surrealismo. De este otro lado del charco también debo mucho a escritores como a Antonio Pereira y sobre todo, a Antonio Gamoneda, con el que he compartido proyectos. De él podría decir lo mismo que en su día María Zambrano dijo de Miguel Hernández: «Fue verlo y quererlo». Yo le rindo un homenaje permanente a él como padre y maestro.
-He leído alguna crítica que le compara con Picasso. ¿Qué piensa usted sobre esto?
-Que me comparen con Picasso me parece absurdo porque cada uno es irrepetible. Su obra me causa admiración, pero en realidad todo el arte que he visto fijado en láminas me ha influido. No oculto esas influencias ni mi apasionamiento por dar cuenta del surrealismo.
-Su obra tiene algo de este estilo.
-Discrepancia sobre el surrealismo como escuela. Es un discurso aparte. Una escuela de actividad de librepensamiento. Un ejercicio libre de imaginación. Hoy en día sigue habiendo prácticas que saltan la ortodoxia del mercado y los cánones frente a la moda establecida. Detrás de cada artista hay un insumiso.
-Su perfil encaja con el de artista surrealista.
-Uno hace lo que puede, no lo que quiere. Yo hago lo que me dicta la voluntad de mi conciencia. No sigo ningún dictado que nadie intente imponerme por el mercado, así como los ornitólogos no pueden establecer las migraciones de los pájaros. Estoy exento de toda norma, lo cual forma parte de esa profundización en la tarea del conocimiento humano que resulta muy cercana a la intuición y que es la única regla de vida.