Superhéroes
El invento del maligno
Los superhéroes son malos para la salud mental y moral. Al menos, los superhéroes actuales. Lo han explicado en San Diego, California, en la Convención Anual de la Asociación Americana de Psicología, un par de profesionales de la cosa que se llaman Sharon Lamb y Carlos Santos. Dice la señora Lamb que el héroe tradicional del cómic luchaba contra el crimen, y su personalidad, generalmente pintada con tono realista, tenía muchas cosas que enseñar a los chicos; por el contrario, el superhéroe actual es «demasiado parecido a un héroe de acción que utiliza la violencia sin parar, es agresivo, sarcástico y rara vez habla de la virtud de hacer el bien para la humanidad». Es una reflexión muy interesante.
El superhéroe es un invento típicamente americano, lo cual, en términos culturales, quiere decir típicamente moderno. Por así decirlo, refleja el sueño de poder de una sociedad tan civilizada y domesticada que ya ha perdido incluso la posibilidad de defenderse a sí misma; por eso una sociedad así imagina héroes salvadores de fuerza invulnerable. Es verdad que hace medio siglo, cuando la cultura moderna aún mantenía vínculos con el orden moral tradicional, esos superhéroes todavía podían ser presentados como defensores de la virtud. Véanse Superman o Batman. Pero a partir de los años sesenta, con sus sucesivas revoluciones culturales, la virtud tradicional pasó a ser presentado como algo reaccionario, y así el superhéroe abandonó el continente moral para convertirse en un simple bruto nihilista. Tanto Lamb como Santos han orientado su análisis hacia la ideología de género, de manera que ante todo denuncian el carácter «machista» de estos superhéroes. Pero me parece que es posible llevar el análisis mucho más allá y vincularlo a la siguiente pregunta: ¿Tiene esto algo que ver con la evidente laxitud moral de las generaciones más jóvenes?
Quien sienta la tentación de contestar inmediatamente que no, que reflexione un poco. Y mientras lo hace, que repase la catadura de los superhéroes de los dibujos animados en nuestra televisión. No es una casualidad.