Diario de León

Entrevista

«Sobre las cuadrículas españolas se han levantado las utopías modernas»

El arquitecto Juan Herreros, artífice del polígono de La Lastra.

El arquitecto Juan Herreros, artífice del polígono de La Lastra.

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cristina fanjul | león
León

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Conoce bien León. No en vano fue, junto a Iñaki Ávalos, el responsable de la urbanización de La Lastra. Juan Herreros, uno de los mejores arquitectos europeos, ofrece hoy en el Musac su análisis acerca del movimiento moderno.

-”¿Cuál es el discurso arquitectónico de la modernidad?

-”La arquitectura moderna abarca el periodo que arranca con las primeras vanguardias del siglo XX a partir de los años 20 y que asume la técnica y el positivismo asociado como instrumento para construir una suerte de utopía basada en el establecimiento riguroso y racional de lo que quisieron ser las condiciones ideales para una vida completa y eficiente alejada de la carga retórica y superflua de los sucesivos revival del clasicismo que se vivieron desde la ilustración hasta el Art Decó.

-”¿Cómo se entiende desde la contemporaneidad?

-”El movimiento moderno vivió al menos tres etapas o generaciones y se extiende hasta bien entrados los años 60 y en algunos contextos, como el latinoamericano, hasta los primeros 70. Durante un tiempo, citarlo en la arquitectura que se pretendía contemporánea estaba proscrito. Hoy, constituye una ingente cantidad de material «desclasificado», apto para su uso con libertad por cualquier arquitecto sensible.

-”¿Llegó esa modernidad a Hispanoamérica?

-”El fenómeno hispanoamericano es de una gran potencia. Le Corbusier descubre en aquellas ciudades, en la escala de los paisajes y el propio carácter entre épico y grandilocuente de sus habitantes, un terreno abonado para desarrollar unas ideas que en Europa resultaba complicado hacer triunfar. Así, Latinoamérica se convirtió en el gran laboratorio de la arquitectura del movimiento moderno y sus realizaciones llegaron a construir la verdadera personalidad de unas ciudades que se han desarrollado básicamente en los últimos 150 años por lo que podemos decir que sobre las cuadrículas españolas se han levantado todas y cada una de las utopías modernas, desde la ciudad unitaria de nueva planta que es Brasilia, los complejos universitarios de Caracas y México, Los complejos residenciales y un largo etcétera.

-”¿Se puede hablar de modernidad en lugares en los que no se ha producido una ruptura con el pasado?

-”Quizás en el instante en el que la proclama está siendo emitida, hay que explotar la ruptura con los prejuicios heredados, pero pronto se descubre que solo una buena base puede crear movimientos verdaderamente revolucionarios.

-”Pero ¿cómo lo consiguen si no logran salir del bucle?

-”La arquitectura moderna fue un movimiento lleno de compromisos e ideologías más o menos coherentes pero no debemos olvidar que también elaboró su propio código estilístico. Este «repertorio» hizo posible que países poco evolucionados culturalmente, políticos reaccionarios y oligarcas «enterados» abrazaran una estética que supuestamente les hacía «modernos». España y su arquitectura oficial de los años 40 y 50 es un buen ejemplo.

-” Entonces ¿la modernidad se puede impostar?

-”Creo que al final del hilo están siempre los arquitectos que funcionan como autores y quieren hacer su obra y entienden perfectamente lo que está pasando y cuáles son las corrientes del momento y si tienen algo de predicamento, sacan adelante retazos de modernidad en un contexto que no lo aprecia al principio pero que el tiempo termina por agradecer. En España, cada capital de provincias tiene su pequeño grupo de arquitectos modernos y entender la importancia de la aportación a la calidad del paisaje urbano es independiente del momento «impostado» en el que se construyeron.

-”¿Qué queda de aquel movimiento tras la postmodernidad?

-”Los años del movimiento moderno es apasionante y ya se estudian como un retazo fabuloso de historia. Para los arquitectos es una fuente inagotable de referencias y soluciones como el arte clásico lo es para un pintor abstracto. El posmodernismo fue la travesía necesaria para liberarse de lastres y dogmatismos pero dejó las ciudades arrasadas con sus banalidades. Si nos fijamos en el contexto latinoamericano, vemos que la coincidencia con un largo periodo de crisis económica alejó la arquitectura posmoderna de sus ciudades y francamente se han librado de un episodio que en manos de ciertas ambiciones, habría tenido una capacidad destructora incalculable.

-” Y, con todos esos elementos ¿Cómo se construye el discurso moderno en el nuevo urbanismo?

-”La ciudad moderna planteó dos modelos fundamentalmente: construir ex­-novo o actuar radicalmente sobre el centro. En las últimas décadas lo que hemos visto hacer a las ciudades es crecer y crecer arrasando su contacto con la naturaleza y expandiendo un concepto de prestigio y calidad de vida que ha terminado por arruinarnos. Es el momento de volver sobre lo ya existente y actualizarlo. Reciclar, actualizar, reducir costes, simplificar-¦ no son sólo palabras de una jerga ajena sino una verdadera agenda para volver a la ciudad y hacerla verdaderamente habitable sin insistir en abandonar los centros para vivir en la periferia una falsa vida natural.

-”Usted realizó el proyecto de la Lastra. ¿Con qué criterios se creó el proyecto? Qué le parece el resultado cuando la crisis ha paralizado el proyecto integral?

-”El diseño de los espacios públicos de la Lastra se realizó con un esmero que no ha encontrado correspondencia en el desarrollo posterior de los acontecimientos. Imaginamos que La Lastra podría ser un barrio modélico, una forma de vida urbana que planteaba una relación diferente con lo público, con el diseño de los elementos del espacio libre y una presencia de la naturaleza muy intencionada con la ayuda de los dos ríos con sus parques de rivera y sus puentes. Todos sabemos lo que ha venido después y no caben muchos comentarios. La Lastra es hoy uno de esos lugares a reciclar conceptualmente para que encuentren un sentido en el mapa de la ciudad y no queden como un vacío inquietante de su desarrollo.

-”¿Cuál debería ser el futuro urbanístico de una ciudad como León?

-”León tiene el tamaño ideal para ser una ciudad modélica. Toda Europa está viviendo el fenómeno de la competencia de las pequeñas capitales por liderar su entorno. Está comprobado que no lo pueden lograr todas y que por cada una que se posicione, unas pocas a su alrededor quedarán relegadas a segundo plano. Pero León es especial por su situación, por su riqueza de recursos paisajísticos, culturales y turísticos, pero tiene que modernizarse y esto solo se consigue generando una conciencia ciudadana colectiva, exigente y colaboradora, que realmente desee ese cambio, que esté dispuesta a superar la resistencia de los que siempre se quejan y nunca aceptan las novedades por miedo a lo desconocido. Por citar algunos objetivos, creo que es prioritario alterar el paisaje urbano y su forma de uso, eliminar el vehículo privado como protagonista del espacio público y entregárselo a los ciudadanos, asumir las agendas sostenibles con responsabilidad, convencidos que los beneficios son mayores que las incomodidades, etc. Si algo así se logra, León será una pequeña ciudad contemporánea envidiable, capaz de retener el talento porque puede ofrecer oportunidades, capaz de mirar al futuro con el optimismo que da tener un proyecto colectivo. Instituciones y arquitecturas como Musac, parques como el que acompaña al río o los carriles bici son buenas señales de que el cambio está en marcha.

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