Diario de León

Amancio se lleva a México la manzanade Newton

El escultor leonés creará una escultura en la universidad Francisco I Madero

Boceto de la escultura que Amancio realizará en México.

Boceto de la escultura que Amancio realizará en México.

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cristina fanjul | león
León

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Decía Francis Bacon que la creación no es sino recuerdo y la novedad suele ser hija del olvido. Aunque la deriva en la que se mueven sus personajes no es tan evidente, Amancio González también ha construido su argumento artístico alrededor de la memoria, y de como ésta va desgarrándose. Toda su obra respira una concepción humanística que intenta aproximarse a quien la observa, por eso sus figuras siempre nos resultan extrañamente familiares, evocadoras. Por eso y porque siempre parecen estar a punto de caer. La gravedad es el escenario en el que se mueven sus personajes y ahora está a punto de convertirse en uno de ellos. La obra se denomina Manzana y con ella Amancio participa en el primer Encuentro Internacional de Arte, Ciencia y Tecnología de la universidad Francisco I Madero de México.

No es la primera vez que el escultor acude a una reunión de estas características. En anteriores ocasiones ha mostrado su proceso creador en encuentros como el simposium Internacional de Escultura, Gümüslük, en Turquía, en el Internacional de Escultura de Cerisy la Forªt, en Normandía, o en el festival internacional de escultura Le Manoir du Tourp, en La Haya.

En la reunión artística mexicana -”que se desarrollará entre el 8 de octubre y el 1 de noviembre-” compartirá la gestación escultórica junto a artistas como Attila Rath Geber (Hungria), Jorge Romeo (Italia) o Miguel Ángel Gualtieri (Argentina).

Amancio González realizará una escultura en mármol con unas medidas aproximadas de tres metros de altura por uno de ancho, inspirada en uno de los pasajes más famosos de la historia de la física. Se trata del publicado por La Royal Society en el manuscrito del libro Recuerdos de la vida de Newton , escrito por William Stukeley, amigo y biógrafo del científico. En él puede leerse el relato de cómo comenzó a fraguarse uno de los capítulos más importantes de la histpria de la ciencia: «Después de la cena, no hacía frío y salimos a beber té en el jardín, bajo la sombra de unos manzanos. Entonces me dijo que estaba en esa misma situación cuando la noción de la gravedad le vino a la mente. La visión la ocasionó la caída de una manzana mientras estaba sentado reflexionando. Pensó para sí, ¿por qué tiene que caer la manzana siempre perpendicularmente al suelo? La razón tiene que ser que la Tierra la atrae».

Amancio creará -”a partir del boceto de la imagen-” una figura que contempla la manzana justo en el momento posterior de haberla arrojado al vacío y lo explica de la siguiente manera: «La figura practica uno de los primeros métodos científicos fiables para poder llegar a una conclusión, la observación». Una vez más, el artista presentan al hombre desnudo, como siempre, en un mundo deshabitado y con el único acompañamiento de una peana que le coloca al borde del abismo, del que, siguiendo a los místicos -” «cuánto más alto llegaba/ tanto más bajo y rendido/ y abatido me hallaba»-” parecen no querer escapar.

La carrera del escultor ha ido creciendo de manera tan silenciosa como los personajes que pueblan su universo creador. «Cuando me enfrento a una piedra siempre pienso que algunas de ellas tienen miles de años detrás y me preocupa que el mensaje que quiero transmitir perdure con ella. Una moda se olvida, pero el arte permanece», reflexiona. Sin embargo, su obra ya es grande, y la podemos encontrar en colecciones como la de Caja Cantabria, el Museo de León, o la Fundación Masaveu.

Progresión . Dice Amancio que su producción artística se ha ido desarrollando en la medida de los cambios en el material escultórico. «La madera me permitió profundizar en la representación de la figura humana en muchos de sus estados, he incluso, y pienso que por saturación, he tenido varios intentos de abandonarla», destaca. Sin embargo, añade que el bronce, el hierro y la piedra le abrieron un abanico nuevo de posibilidades escultóricas y le permitieron dejar de priorizar la figura humana dentro de la escultura. «Estoy más centrado en el papel que juega ésta dentro de la composición escultórica, la proporción, el lugar que debe de ocupar dentro del espacio que habita». Ahora, geometría y forma orgánica luchan entre sí y el artista confiesa que en el trascurso de esa lucha ambos forman una unidad escultórica. «Siempre inicio mi trabajo desde la base de que la mejor idea es la que permite el paso a otra sin contaminarse -”asegura-”. Dejo que se sumen las aportaciones que me proporciona el trabajo directo y aquellas otras que surgen por azar». Es, por lo tanto, el propio lenguaje escultórico el que le va guiando, aunque, a veces, sospecha que éste se encuentra asesorado por la intuición, esa fuerza invisible con la que siempre cuentan los artistas.

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