Un leonés en busca de un museo
Roberto Martínez del Río lleva años reclamando una sede física para su valiosa colección de más de 2.300 objetos relacionados con el mundo estudiantil

Roberto Martínez del Río, creador y webmaster del Museo Internacional del Estudiante.
«No me entra en la cabeza que una Universidad como la de Salamanca no quiera saber nada sobre la historia de sus estudiantes». Quien se lamenta sin pelos en la lengua es Roberto Martínez, un leonés afincado en la capital del Tormes desde hace casi 20 años, empeñado en ofrecerle a la ciudad que le acogió un proyecto «bueno, viable y único en el mundo» que, hasta la fecha, únicamente es virtual. A través de la web www.museodelestudiante.com se puede descubrir la dimensión de un tesoro documental que, a falta de una sede física, se reparte entre el domicilio charro de Martínez y la casa de su madre, en la capital leonesa. El interés de Roberto por hacer tangible un reflejo de la vida estudiantil se despertó tan solo un año después de llegar a Salamanca. En 1992 visitó el Museo de la Universidad y le llamó la atención que se conservaran «pocas cosas» relacionadas con el mundo estudiantil. «Eran todos objetos religiosos a excepción de una bandera de la tuna del siglo XIX, el muñeco de anatomía y una talla de un colegial», explica y reconoce que le pareció extraño que una institución con casi 800 años de antigüedad no tuviera ningún tipo de patrimonio. En ese momento Roberto todavía no había iniciado su colección pero la idea ya flotaba en el ambiente. Sin perder tiempo comenzó a buscar en tiendas de coleccionismo, anticuarios y casas de subastas salmantinas sin olvidarse de internet e incluso contactando con determinados particulares. Sorprendentemente, se topó con el escaso afán charro por guardar testimonios físicos de su historia universitaria. «No existen librerías de viejo ni casi anticuarios», reconoce. Por eso las piezas vienen de medio mundo, como las visitas a la web. En apenas dos años, más de 100.000 personas procedentes de 110 países se han interesado por conocer el cancionero estudiantil, el diccionario histórico o las diferentes colecciones, hasta un total de 17, que Roberto ha dividido en diferentes categorías. Ha reunido 2.300 objetos, entre láminas, grabados, fotografías, indumentaria y distintivos, partituras, objetos relacionados con la novela y el teatro universitario...