La ruta romana, un puro pleito
El Ayuntamiento mantiene cerradas las tres criptas de León a la espera de resolver los litigios que las paralizan. Las obras en Puerta Castillo también están detenidas

La cripta de Puerta Obispo fue creada en 1996, abierta en 2006 y cerrada a los pocos meses.
El septiembre del año pasado, la concejala de Cultura y Patrimonio presentaba públicamente la tercera de las criptas leonesas, esos «sótanos» abiertos a los vestigios del pasado romano de la ciudad. En aquella ocasión se trataba de un extenso recinto habilitado en la parte baja de un edificio de la calle Cascalerías y que mostraba las poderosas bases del anfiteatro con el que contó, en su día, el campamento romano que dio lugar a León. Evelia Fernández afirmó entonces que la cripta estaría abierta al público en otoño. Un año después continúa cerrada.
¿El por qué? La concejala de Cultura lo ha explicado al Diario: la culpa la tiene «una inesperada reclamación», que ha aparecido en estos momentos, «aunque se viene arrastrando desde el siglo XIX» y que afecta a la propiedad sobre la que ahora se ha habilitado la cripta. «Hasta que ese litigio no lo resuelva el juez, el Ayuntamiento no va a poder contar con el certificado de propiedad, por eso, porque todavía no es nuestra, no podemos abrirla al público», comentó Evelia Fernández.
Pocos pasos más allá, en la acera de enfrente de la misma calle Cascalerías, existe otra cripta que también arrastra una historia agitada. En 2004, la estancia fue abierta a un público que pudo observar una curiosa galería romana -”restos del mismo anfiteatro, como luego se desmostró-”, así como paneles sobre los tipos constructivos romanos. Problemas de horarios y personal hicieron que se cerrase a las visitas libres para abrirla sólo a los itinerarios guiados que organiza el Consistorio de manera periódica. Hoy, un ciudadano que individualmente desee verla no puede hacerlo, pues se abre tan sólo a grupos escolares previa inscripción o, de forma extraordinaria, a asociaciones y colectivos.
Deudas que lastran. Más rocambolesca es la historia de la cripta de Puerta Obispo, con sus cristales rotos, sus vallas cada poco tiradas al suelo y su puerta bloqueada. La empresa que se encargó de su habilitación exige una deuda muy abultada a la que el Ayuntamiento «no puede hacer frente por el momento», en palabras de la concejala de Cultura, ya que, según su versión, esa obra debía haberse sufragado en parte con una subvención de la Junta que finalmente no llegó a su destino. El largo litigio que enfrenta al Ayuntamiento con la empresa adjudicataria por el pago de la deuda impide también que se trasfiera la titularidad de la cripta al consistorio capitalino.
Mientras tanto, uno de los lugares que más interés había despertado entre los propios leoneses (sólo el primer día de su apertura recibió a 600 personas) permanece cerrado a pesar de estar ubicado en un espacio privilegiado -”a los pies de la misma Catedral-”, lo cual despierta el interés de muchos visitantes y turistas que luego, al acercarse, comprueban el lamentable estado del mismo.
Tres situaciones que confirman el abandono -”ya completo-” de aquel proyecto de gran alcance llamado «ruta romana» para el que se prometieron cantidades millonarias desde el gobierno autonómico pero que ha quedado en agua de borrajas.
Como paralizadas están también las obras en otro de los hitos de aquella ruta, la casona de la plaza Puerta Castillo, donde se iba a instalar el «Centro de Interpretación del León Romano». Aunque en los presupuestos del equipo de gobierno municipal para el presente ejercicio económico sí que consta una partida específica de 400.000 euros para rehabilitar el inmueble y convertirlo en aula arqueológica, obstáculos burocráticos, y la pelota lanzada desde la Concejalía de Cultura a la de Urbanismo hacen que el inmueble siga, tres años después, enfundado en andamios.