Diario de León

Chapitó gestualiza hoy la obra de Shakespeare «La tempestad»

La compañía lusa es una gran especialista en teatro físico

Imagen de una de las escenas de la obra de teatro «La Tempestad».

Imagen de una de las escenas de la obra de teatro «La Tempestad».

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La última creación de la lusa Compañía del Chapitó, una comedia visual basada en la pieza de William Shakespeare La Tempestad, llega hoy al escenario del Auditorio. Una parte significativa del texto shakesperiano depende, curiosamente, de lo no dicho. Repleto de sentidos esenciales del lenguaje no verbal, se centra en torno a una serie de cuadros visuales e imágenes a partir de las cuales muchas de las cualidades del diálogo parecen emerger. La acción de la pieza es en sí poética e incluso las escenas cómicas son independientes del lenguaje.

Los hábiles juegos de palabras usados por Shakespeare, fueron siempre significativos en la construcción de sus personajes cómicos, pero en La tempestad son sobre todo los inmemorables y silenciosos patrones de pantomima los que resaltan más que en cualquier otra obra. Los actores podrían transmitir mucho de la naturaleza esencial de este drama en silencio.

La compañía de teatro de Chapitó fue creada en 1996 inaugurando un conjunto de varias artes del espectáculo, popularmente conocidas como Teatro de Gesto o Teatro físico. Una vertiente experimental con espíritu de inquietud constante, renovación y mezcla de estilos. Chapitó es para la mayoría de los lisboetas un restaurante-bar con una de las mejores vistas hacia el Tajo. Pero este espacio multidisciplinar nació como institución cultural y de acción social cuya faceta más visible es una escuela circense y su compañía de Teatro. Su semilla empezó a plantarse en los revolucionarios años 70 en Portugal en un contexto de transformación política y social. Con la misma fuerza con la que se dispararon los claveles rojos, una mujer luchaba con su nariz de payaso para ganarse la vida robando sonrisas. Teresa Ricou, fundadora de Chapitó, comenzó a organizar entonces actuaciones de arte popular o «artes efímeras y de representación» como ella lo define. Ese germen se convirtió en 1981 en una asociación cuyos primeros alumnos eran niños de un orfanato de Lisboa a los que se pretendía formar y reinsertar en la sociedad a través del oficio del circo. Hoy en día, claqué, malabares y arte dramático conforman las clases de La Escuela Profesional, de Artes y Oficios del espectáculo Chapitó.

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