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«Hasta el año 1080, los templos de León se orientaban hacia oriente»
Manuel López Corps protagoniza hoy en Ponferrada una charla sobre el rito mozárabe
El profesor de la facultad de Teología San Dámaso de Madrid Manuel González López Cors protagoniza hoy en el campus de Ponferrada una de las dos comunicaciones que se celebran dentro del congreso internacional Regnum Legionis. El experto hablará sobre el rito hispanomozárabe, que se mantuvo en León hasta el año 1080, cuando se celebró el Concilio de Burgos, tras el que se instauró la liturgia romana. López Cors destaca que la particularidad principal de León estuvo tutelada por el hecho de que se liberó del poder sarraceno muy pronto, con lo que el contacto con Europa fue temprano. «El rito que dominaba por entonces recibía el nombre de gothohispano, pero como era la liturgia que mantenían las familias del sur, se le denominó mozárabe, palabra que se utilizaba para definir a los católicos que vivían como árabes», explica el profesor, que resalta que el rito pervivió en Toledo por su estado de incomunicación con los reinos cristianos. Sin embargo, su importancia era tal que el rey Alfonso VI permitió que siguiera practicándose una vez que tomó la capital visigoda.
López Cors realizará hoy un recorrido sacramental con el fin de que el público que asista a su ponencia conozca cómo se desarrollaba la vida religiosa en la España mozárabe. En este sentido, destaca que todas las iglesias de León -”caso de Marialba de la Ribera-” en aquella época estaban orientadas hacia oriente, hacia el nacimiento del sol, que evocaba el nacimiento de Cristo, y destaca que esta tradición está unida a la celebración de las vísperas, a las que se denominaba también con el nombre de lucernarias.
Por otro lado, desvela que la misa hispana era muy contemplativa, muy parecida a la ortodoxa y, al tiempo, muy participativa. «Además, era muy bíblica, daba mucha importancia a la palabra de Dios», destaca el profesor, que añade que era muy catequética, ya que una misa nunca era igual que otra. En este sentido, López Corps cita detalles de la vida religiosa de los cristianos que han cambiado con la adopción del rito romano. Uno de ellos radica en los sacramentos. «En la España mozárabe, el bautismo, la confirmación y la eucaristía se impartían en los ocho primeros años, con lo que la imaginación para la pastoral juvenil era mayor», indica. Por otro lado, explica que la tradición de las arras durante el rito del matrimonio viene de la liturgia mozárabe y detalla que eran trece monedas de oro porque los padres querían que la pareja viviera con desahogo durante el primer año. «La moneda número trece era para los pobres».
Esta conferencia entronca con la que ofreció en la jornada de ayer Manuel Carriedo, director del Archivo Histórico de Caja España. Éste recordó que los primeros peregrinos dejaron una importante huella en el Reino de León, al difundir una cultura que se plasmó, por ejemplo, en la expansión del románico. Subrayó que durante los siglos en los que la Península Ibérica estuvo dividida en territorios musulmanes y cristianos, la influencia en los reinos del norte de la cultura visigótica siguió siendo patente a través de una liturgia diferente a la que se practicaba en Roma y un derecho, una mentalidad y unas costumbres distintas. «Este modo de celebrar los ritos cristianos y la proclamación de Santiago de Compostela como sede apostólica hizo que Roma «mirara de reojo» hacia el Reino de León, modificara varias veces sus liturgias e intentara influir en sus usos», manifestó.