«Sancho el Gordo pesaba 220 kilos y comía 17 platos al día»
Juan Luis Puente relata el lado más humano de los reyes de León

El editor Vicente Pastor y el escritor Juan Luis Puente.
Curiosidades como que Alfonso VI tuvo cinco mujeres y dos amantes (conocidas) o que Almanzor no murió en combate sino de sífilis, y personajes como Urraca López de Haro, a quien Fernando II hizo reina, textualmente, «por los favores que me hiciste en la cama» -"y que luego moriría en olor de santidad en un monasterio de Burgos (en los años treinta una monja diría que su momia aún tenía «las mejillas sonrosadas»)-", desfilan por las páginas de Reyes y reinas del Reino de León (editorial Edilesa), libro en el que Juan Luis Puente desvela el lado más humano de los monarcas leoneses.
Pero no sólo se hallan en la obra revelaciones tan sorprendentes como esas, sino, ante todo, un relato pormenorizado de los principales hechos que jalonaron la trayectoria del reino leonés: «Hemos querido que cualquier persona con curiosidad sobre el tema pueda tener acceso a nuestra historia», decía ayer Juan Luis Puente, investigador, periodista y crítico cultural, en el transcurso de una presentación a los medios de su obra junto al responsable de Edilesa, Vicente Pastor.
«Lo hemos titulado -˜reyes-™, pero también -˜reinas-™, pues tanto las monarcas privativas de León como las reinas consortes tuvieron gran importancia, actuando bien desde el trono, bien desde la sombra», explicó Puente, quien subrayó el hecho de que para poder tener una idea ajustada de la realidad leonesa actual «hay que conocer nuestra historia» y también ejercer sobre ella «una mirada crítica».
Crónicas y documentos. Para escribir Reyes y reinas del Reino de León , que se presentará oficialmente el próximo 15 de noviembre en El Corte Inglés, Juan Luis Puente ha buceado en las más importantes fuentes documentales, lamentando sus lagunas, partidismos y ausencias («sería necesaria una revista del corazón medieval para saber lo que ocurría en ese aspecto», dijo), pero acudiendo también a otras disciplinas como la ciencia médica: «Almanzor no murió, como dice la leyenda, en Calatañazor, sino de sífilis. Ello explicaría la extrema crueldad con la que se condujo en sus últimos días, pues es sabido que esa enfermedad ocasiona problemas mentales», ejemplificó el autor, para quien la historia de León «no es sólo una sucesión de fechas y nombres, sino una aventura humana irrepetible».
En el capítulo de anécdotas también mencionó Puente la obesidad mórbida de Sancho I, -el Craso- o -el Gordo-. «Según las crónicas, llegó a pesar 220 kilos, hacía siete comidas diarias con 17 platos, compuestos principalmente de carne de caza», rememoró este investigador, añadiendo que, tras su viaje a Córdoba, donde fue «curado» por el médico judío de la corte, pasó a pesar 90 kilos «con lo que ya podía montar a caballo». Hablando de Córdoba, apuntó a que el califato entendía León como su principal interlocutor, estableciendo tratados y enviándose emisarios mutuamente.
«Es en aquellos tiempos medievales cuando surgen por toda Europa las nacionalidades que luego se reclamarán, políticamente, en época moderna», reflexionó Puente, haciendo ver que «nos van a manipular cada vez menos» si conocemos «en profundidad nuestra historia».
Para Puente, tres fueron los reyes más influyentes del período en el que León tuvo monarcas privativos: el muy batallador Ramiro II y los más políticos Alfonso VI y Alfonso IX; y señaló como su gran legado histórico la formación de una gran unidad política opuesta a la España musulmana a la que el país actual «debe mucho». «Para darse cuenta de su extensión geográfica sólo hay que ver dónde están enterrados los reyes de León: en Santiago, Toledo, Sahagún...», terció Vicente Pastor. En cuanto a la documentación, Puente opinó que hay que examinarla con cuidado ya que «de 460 documentos emitidos por la cancillería de Asturias y León entre los años 718 y 1072, sólo el 35% son originales, el resto son copias». Por último, sobre el alcance de la actual conmemoración de los 1.100 años del reino, Juan Luis Puente admitió que no es una cuestión de ahora, sino que León «nunca ha sabido venderse nada bien».