Diario de León
Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

En:

El invento del maligno josé javier esparza

La televisión pública ha descabezado Humanos y divinos, el «programa de autor» de Boris Izaguirre en la noche de TVE-1. Si las cifras que circulan por ahí son exactas, el negocio ha sido ruinoso: 100.000 euros de inversión para sólo cinco semanas de antena y una cuota del 7%, que para las cifras habituales de la Pública es una catástrofe. Ahora hay que hacerse varias preguntas. Una: por qué TVE-1 se metió en este embrollo. Otra: por qué ha fracasado Humanos y divinos. El programa no era particularmente indecente, e incluso ha ofrecido alguna entrevista interesante. Sin embargo, el público no ha aceptado la propuesta y parece claro que la causa ha sido la propia personalidad del comunicador. Boris Izaguirre es hombre cultivado e inteligente; nada que ver con esa sórdida patulea que se ha encaramado a la fama televisiva a fuerza de escándalos y escupitajos. Izaguirre ya firmaba guiones de telenovelas cuando aquí la telebasura solo era un mal sueño. Pero es un hecho que Boris, a partir de Crónicas marcianas, escogió un arriesgadísimo camino para subir: el que pasa por el escándalo, y sus compañeros de ruta han sido precisamente los de la sórdida patulea en cuestión. A partir de ese momento, su figura televisiva ya no fue la del escritor -”eso era él antes-”, sino la del tipo que se bajaba los pantalones con Sardá. Y tan hondo caló esa imagen que Boris Izaguirre ya no puede salir de ahí, por más que lo intente

Este programa que ha tenido en TVE-1 ha sido un regalo -”propiamente dicho-”, un premio que la televisión pública le ha dado por razones que no tienen nada que ver con el prestigio social del personaje y que venía a ser algo así como la oportunidad de oro para que el protagonista se fabricara un nuevo lugar. Es evidente que ha fracasado. La tele es una amante despótica que impide cualquier cambio en la silueta del amado. Y si el amado quiere cambiar, entonces lo arroja al fango. Boris Izaguirre, con toda seguridad, encontrará de nuevo otro acomodo: goza de influyentes padrinos. Pero, por favor, la próxima vez, que no sea con dinero público.

tracking