Diario de León

Adiós, míster Berlanga

Fallece a los 89 años la figura clave del cine español del siglo XX

Una de las últimas fotografías del gran realizador español Luis García Berlanga, que falleció ayer a

Una de las últimas fotografías del gran realizador español Luis García Berlanga, que falleció ayer a

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miguel lorenci | madrid
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Fundido en negro en el cine español por la muerte de Luis García Berlanga. Luto, respeto y dolor en el planeta del celuloide por la irreparable pérdida de un genio irrepetible. La vida del patriarca de nuestro cine se apagó al alba de un sábado otoñal en su casa de Somosaguas, en el municipio de Pozuelo, al norte de Madrid, donde será enterrado hoy. Aquejado del mal de Alzheimer desde hace varios años, Berlanga murió con 89 cumplidos, tranquilo y rodeado por los suyos. La profesión, que lo idolatraba como el mayor maestro del oficio, lo despedía apenada en la Academia del Cine. También el pueblo al que divirtió, criticó y sedujo con sus impagables películas. Una veintena de títulos trufada de cargas de profundidad, hitos de la historia del cine instalados en la memoria colectiva de varias generaciones. Lo mejor del legado de este cineasta ácido y lúcido, que retrató las miserias de la España franquista y a sus héroes fracasados, es un trío áureo de películas que resisten el paso del tiempo: ¡Bienvenido Míster Marshall!, Plácido y El verdugo. Él quería ser recordado por su «espontaneidad e independencia», Álex de la Iglesia, presidente de la Academia de Cine, se refería su maestro y colega «como el alma del cine español». Concha Velasco, verdadero fetiche de maestro valenciano, lo despedía también como un grande entre los grandes: «junto a Federico Fellini y Billy Wilder, José Luis García Berlanga está entre los tres cineastas más grande de la historia del cine», aventuró la actriz. Lo cierto es que la figura de Berlanga es menos internacional que las de Luis Buñuel o Pedro Almodóvar -”aunque aspiró al Oscar por Plácido y el guión de Míster Marshall fuera premiado en Cannes-” pero su cine está más arraigado en el corazón del espectador español. Su Valencia natal se dolía por la pérdida de un hijo predilecto y declaraba hoy jornada de luto oficial.

Lágrimas y flores. Dirigentes de todo el arco parlamentario, ciudadanos anónimos y, sobre todo, gentes del cine y la farándula recordaron su obra y derramaron lágrimas, flores y elogios para mostrar su respeto a don Luis en el último adiós. Su féretro, instalado en la Academia de Cine de la que fue fundador y de la que era presidente honorífico, fue recibido con un respetuoso silencio y una cerrada ovación. Una corona de la fundación Príncipe de Asturias, que lo premió en 1986, fue de las primeras en flanquear el ataúd del cineasta. Tras él, una pantalla gigante con un recorrido en imágenes por su vida y su obra. Colegas, directores, actores, familiares, amigos y un mar de ciudadanos que disfrutaron de su talento, despidieron al gran maestro en la casa del cine. Por su capilla ardiente desfiló casi toda la profesión, los productores, guionistas y técnicos que a lo largo de medio siglo trabajaron a las órdenes de un genio libertino, anarcoide y caótico que hizo de su ácido sentido del humor la razón de su trabajo. Despedían a un erotómano y fetichista confeso, creador de un género y un universo propios.

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