Diario de León

Policías que escriben de policías

Los leoneses Gallo y Magaz, como Marc Pastor o Craig Russel, investigan crímenes en la ficción y en la vida real

Verónica Viñas
León

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Son los primeros en llegar a la escena del crimen. Con frecuencia se relacionan con asesinos, traficantes, chulos, ladrones y otros personajes indispensables en cualquier novela negra. Policías que tratan de resolver complicados casos en la vida real y en la ficción. Son los biógrafos del crimen. Saben como descubrir al asesino...

El astorgano Alejandro M. Gallo, de 48 años, entra en el mundo de la ficción en cuanto posa la pistola y la placa. Es jefe de la Policía Local de Gijón y escritor de éxito. Descubrió que muchos asesinatos de novela eran tan irrealizables que decidió infiltrarse en el género negro y, si había que matar, hacerlo con profesionalidad.

En el 2004 ve la luz su primera novela, Asesinato de un trotskista . Un año después firma Una mina llamada infierno, cuya trama permite a Gallo volver a su tierra natal. Una serie de misteriosos asesinatos sacuden la cuenca minera leonesa. Las víctimas sólo tienen en común haber trabajado en la mina Infierno, propiedad de los dueños y señores del valle. La policía encarga al joven inspector Trinidade Ramalho da Costa que se infiltre en la población minera como un trabajador más... Luego llegaría La última batalla de un maquis, Caballeros de la muerte, La última fosa y Operación exterminio. Gallo ha investigado en acontecimientos de la historia reciente para tejer novelas inquietantes, siempre guiado por el olfato de Trinidade Ramalho, el alter ego de Gallo.

«La novela negra ya no es un descanso intelectual de muchos escritores. Ahora es todo un género, es denuncia social», afirma Ricardo Magaz, profesor de Fenomenología Criminal en la Uned. El autor de El inquietante sonido del timbre reconoce que la relación entre espada y pluma ha sido histórica, desde Garcilaso o Góngora a la actualidad, con Vázquez Montalbán, Muñoz Molina, Lorenzo Silva o Coelho. Sostiene el criminólogo cepedano que los escritores policías tienen ciertas ventajas, como conocer la terminología; pero también hay inconvenientes. «Tenemos tendencia a la minuciosidad», deformación profesional derivada de rellenar tantos atestados. Magaz se ha nutrido de historias reales para sus novelas, aunque puntualiza que «es tal el raudal de datos que hay que ser prudentes».

Gallo y Magaz no son los únicos policías leoneses que se han dedicado a la literatura. Antes que ellos ya combinaron ambas profesiones autores como Tomás Salvador, premio Nacional de Literatura por Cuerda de presos, llevada al cine y rodada en tierras del norte de León, donde se había inspirado aquel policía palentino de sordera profunda, muy vinculado a la provincia por su sobrino, el poeta Vitálico Espeso, jefe de talleres de Proa y compañero de Crémer. Tampoco hay que olvidar al escritor y militar Luis López de Anglada, que ingresó en la policía en los sesenta, fue fundador con Crémer de la célebre revista Espadaña y autor de múltiples relatos detectivescos.

Magaz quiere dejar claro el abismo que separa el género policial del policíaco -”genuinamente norteamericano-”.

¿Es usted el asesino? El éxito del género negro ha tentado a escritores de la talla de Luis Mateo Díez, que se travistió del policía jubilado Samuel Mol en El animal piadoso para resolver un antiguo crimen. Asimismo, el leonés Andrés Trapiello tocó la novela negra en Los amigos del crimen perfecto. El autor leonés Javier Pérez Fernández ganó el Premio Azorín 2006 con la novela La Crin de Damocles, una curiosa novela policíaca en la que se enlaza la marginalidad de la República de Weimar en la Alemania agonizante de los años veinte con el nacimiento del nazismo. Posteriormente, en La espina de la amapola de nuevo entrecruza lo histórico, lo político y lo criminal. La novela negra es, como la definió Raymond Chandler en su libro El simple arte de matar , la novela del mundo profesional del crimen.

Fenómenos como la trilogía Millenium , del sueco Stig Larsson, han encumbrado el género negro. En España hay otros célebres policías escritores como el televisivo Manuel Giménez, autor de un exitoso libro sobre timos y estafas.

El escritor y criminólogo de los Mossos d-™Esquadra Marc Pastor desempolvó a una de las asesinas más misteriosas que han dado las crónicas de sucesos de este país. Su novela La mala dona relata los crímenes que cometió la asesina en serie Enriqueta Martí en la Barcelona de principios del siglo XX. Ahora Marc Pastor acaba de publicar su tercera novela, El año de la plaga, que comienza la larga noche del apocalipsis en Barcelona, cuando en la morgue de Vall d-™Hebron aparecen cadáveres duplicados...

El escritor escocés Craig Russell, célebre por sus novelas de crímenes ambientadas en Hamburgo y protagonizadas por el comisario Jan Fabel, también sirvió en el cuerpo de policía. El creador del comisario Jan Fabel fue condecorado en el 2007 por la policía de Hamburgo -”se trata del único no alemán que ha sido distinguido con ésta condecoración-”.

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