Salgueiro celebra -˜la sangre del espíritu-™ con las 22 academias
La Junta rinde tributo a los académicos y les anima a continuar con su trabajo

María José Salgueiro saluda al académico y escritor leonés José María Merino.
Castilla y León quiere rendir un homenaje al trabajo por la lengua que las academias realizan en todo el mundo». Con esas palabras, la consejera de Cultura y Turismo, María José Salgueiro, abría el cariñoso tributo que el gobierno autonómico le ha dedicado con el lema La fiesta de la lengua a las 22 academias de la lengua española en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México). Durante casi dos horas, cerca de 200 personas descubrieron el lado más humano de los académicos, en una animada charla donde entre anécdotas y chistes fueron desmontando algunos tópicos sobre su tarea. El presidente de la Academia de Letras Argentina, Pedro Luis Barcia, fue una de las -˜estrellas-™ de la velada con bromas constantes hacia su homólogo uruguayo, Wilfredo Penco, y una colección de chistes digna de los mejores monologuistas. Así, cuestionado por Grijelmo sobre si los académicos son «unos señores mayores que riñen a todo el mundo», hizo chanza de la media de edad del colectivo, asegurando que «unos están en cama y otros en coma». Ya en serio, afirmó que «es difícil incorporar a las academias sangre nueva, pero el esfuerzo está ahí. Con los años hemos remozado la vitalidad de las academias, gracias al contagioso dinamismo de la RAE, y ahora es difícil que nos paren». En ese sentido, fue Pascual uno de los primeros en recordar la aportación del presidente de la RAE, Víctor García de la Concha, en fomentar el panhispanismo y el contacto entre las academias de la lengua españolas en los últimos quince años. Él mismo fue el encargado de «desmontar» el tercer tópico citado por el presidente de la Agencia Efe, que «la academia bebe mucho en los libros y poco en los bares». «Naturalmente que bebe, en los bares, en las calles, en el cine, en los libros... se puede beber en muchas partes». El director de la Academia Chilena, Alfredo Matos, destacó la «cohesión» que ha conseguido el mundo hispánico, mientras que su homólogo en la academia nicaragüense, Francisco Arellano, recordó que «los académicos bajan hasta donde el pueblo produce sus palabras» y el representante ecuatoriano, Juan Valdano Morejón, citó a Unamuno para asegurar que «la lengua es la sangre del espíritu». Ante el cuarto desafío en forma de tópico («el lenguaje evoluciona, y cada cual puede escribir como quiera con tal de que se le entienda»), Matos apuntó que «la lengua no puede no cambiar, es un fluir. La escritura no es un código estático, ya que hay procesos que se van desajustando a través del tiempo entre lo oral y lo escrito, entre el fonema y el grafema, y es una necesidad imperiosa poner al día esos sistemas de escritura, de forma que no se vean sobrepasados por la historia».