Diario de León

Luis Mateo Díez: «No escribo para conocerme, sino para conocer gente»

La Diputación y el Instituto de la Lengua editan el «Inventario» que resume su obra

Marcos Martínez, Luis Mateo Díez, Isabel Carrasco, Gonzalo Santonja y Tomás Val.

Marcos Martínez, Luis Mateo Díez, Isabel Carrasco, Gonzalo Santonja y Tomás Val.

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e. gancedo | león
León

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Feliz por encontrarse en un Palacio de los Guzmanes que frecuentó desde niño -"su padre, Florentino, ocupó durante varios años el cargo de secretario de la Diputación-", Luis Mateo Díez, escritor y académico de la RAE, presidió ayer el acto que tenía por objeto dar a conocer el Inventario que sobre su extensa obra han escrito Tomás Val y Carmen Toledo y ha editado el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua.

El autor lacianiego dijo sentirse «agradecido» por haber sido objeto de un libro como éste pero al mismo tiempo afirmó que, a pesar de su exhaustividad, «en breve deberá ser ampliado», dado que se encuentra «en plena forma» y escribiendo «a un ritmo fuerte». Mateo Díez hizo ver el «complejo» que tiene de ser «un autor demasiado observado y estudiado», algo que, lejos de presionarle, constituye un «aliciente» para superar la «baja autoestima» que padece desde que era «un niño llorón y ensimismado» y para la que hasta ha tenido que «tomar pastillas».

El autor de La fuente de la edad no quiso comenzar su intervención sin antes recordar el reciente fallecimiento de dos personas muy cercanas a su persona y a su obra como Valentín García Yebra y Fernando Urdiales: del primero destacó su «sabiduría» y del segundo, su «pasión». Mateo Díez, que actualmente ocupa el sillón «i» en la Real Academia Española, se mostró orgulloso de lo completo que es este Inventario , especialmente al compararlo con el «despiste» que para los asuntos cotidianos caracteriza a su protagonista: «A veces Tomás Val me preguntaba por la fecha en la que me casé y yo no tenía ni idea, tenía que preguntárselo a mi mujer», ejemplificó, añadiendo el caso de que en el ayuntamiento de Madrid 'donde trabajó la mayor parte de su vida como funcionario' quedan aún 40 cajas de documentos pese a que se jubiló hace ya dos años. «Cuando veo al alcalde le digo: 'Alberto, no me tires eso, ¿eh?' Y él: 'No, no, ahí quedan'».

Artículos dispersos. En la presentación estuvieron presentes, además del escritor de Villablino, la presidenta de la Diputación, Isabel Carrasco; el diputado de Cultura, Marcos Martínez; el director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, Gonzalo Santonja, y uno de los autores del libro, Tomás Val. Fue Santonja quien explicó que en este inventario se ha dado, como en ningún otro, «tal grado de confianza entre estudiado y estudioso», detallando que fue Carmen Toledo quien ha llevado a cabo la labor de rastreo de archivos, artículos y textos «a veces dispersos por revistas o libros corales poco conocidos» y que fue Tomás Val quien ha «reunido e iluminado» todo ese material en su calidad de, asimismo, creativo novelista. La obra resultante ofrece no sólo un reflejo biográfico de la trayectoria personal y profesional de Mateo Díez (que él mismo agradece, ya que, como aclaró, jamás escribirá unas memorias) sino también un interesante conjunto de fotografías personales y un listado pormenorizado de todas las reseñas periodísticas aparecidas sobre su persona.

«Mateo Díez ha traducido a obra literaria todo lo que le ha pasado en la vida», reflexionaba Tomás Val, quien no dudó en calificar al leonés como «el mejor escritor vivo en castellano» y de «privilegio inmenso» la posibilidad que ha tenido de bucear, de primera mano, en la vida y obra del premio Nacional de la Crítica y de Narrativa. Asimismo, la presidenta de la Diputación (entidad que forma parte del patronato del Instituto de la Lengua) se enorgulleció de haber colaborado en la edición de esta obra sobre un autor que escribe «para conocer gente».

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