Diario de León

Enrique Serrano: «Este es el viaje de Ulises que va tejiendo la música»

El Club de Prensa acogió ayer la presentación de la novela «El río de la memoria»

Pedro Trapiello y Enrique Serrano, ayer en el Club de Prensa.

Pedro Trapiello y Enrique Serrano, ayer en el Club de Prensa.

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cristina fanjul | león
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Dice Pedro Trapiello, autor del prólogo del libro, que El río de la memoria , de Enrique Serrano, permite al lector sentir la angustia existencial del emigrado. «Si toda existencia humana es una lección, aquí encontrará el lector una lección magistral de lealtad a las raíces, a la memoria, a los sueños, a la patria»...

Editada por Lobo Sapiens, El río de la memoria es la historia de Ulises, un Ulises forzado a partir al exilio y obligado, como el héroe homérico a regresar.

La novela, que se presentó ayer en el Club de Prensa, cuenta las tribulaciones de un republicano del valle de Omaña forzado a partir al exilio. «Es un viaje a través de la memoria. El personaje es un músico exiliado que, al final de su vida, inicia el camino de retorno», destaca Enrique Serrano, que añade que el protagonista sostiene su proyecto vital basado en la amistad, «soporte indispensable para cualquier persona». «Los amigos son los que nos apuntalan en los momentos difíciles, y son los que se convierten en la patria perdida».

El autor añade el título de la novela se explica en el hecho de que quedarse sin memoria es quedarse sin pasado. «Lo más grave de todo ello reside en el hecho de que, a veces, un desmemoriado sólo busca ahuyentar la responsabilidad», subraya. El viaje del protagonista en la novela se inicia cuando éste se percata de que le quedan pocos años de vida y que, tal vez, no pueda regresar a pescar en el río -”Omaña-” que conoció de niño. «Es entonces cuando decide hacer un viaje a través de la memoria, y va pescando recuerdos como si fueran truchas», manifiesta. Enrique Serrano, cuya carrera profesional ha estado centrada en la psiquiatría infantil, destaca la propiedad que tienen los ríos de separar. «Siempre necesitamos puentes que unan las orillas y, en este caso, la guerra y el exilio volaron todos», lamenta. Por eso, Enrique Serrano ha querido que su personaje busque en su memoria las huellas que el camino le ha dejado y no al revés y, al hacerlo, «hace singladuras en los dosce primeros viajes de Ulises».

La novela acaba cuando él, después del viaje interior que ha realizado a lo largo de la novela, decide emprender el trayecto real. «Le ayuda a comprenderlo la imagen de un naranjo en un país sin estaciones. En ese momento, se da cuenta de la posibilidad de poner en relación toda su vida aceptando la realidad más dura, incluso la muerte», resalta. Enrique Serrano precisa que los tres sentimientos sobre los que se asienta este hombre son -”siguiendo a Kant-” la esperanza, los sueños y el humor.

Uno de los elementos que va tejiendo el libro es la música, que acompaña al protagonista -”violoncelista profesional-” a lo largo de toda su vida. «La vida es un viaje, un viaje de ida y vuelta, un viaje circular y la música va tejiendo ese viaje», destaca.

Así también se perfila en las palabras del columnista de Diario de León Pedro Trapiello: «He aquí una peripecia personal y singular -”y por lo tanto, irrepetible-” que, sin embargo, se dibuja a lo largo de estas páginas, persistentemente, con el mito universal del eterno retorno, la incesante búsqueda del origen que permita redefinir la existencia y el sentido de la vida».

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