Casillas será el último
El portero del Madrid y de la Selección protagoniza el anuncio que cierra el 2010 en todas las cadenas, a excepción de TVE
El portero Iker Casillas, que protagoniza el último anuncio del año.
Las uvas desde la puerta del Sol, los especiales de música enlatada... y el último anuncio del año. Ya se han desvelado los tres secretos de la campaña navideña televisiva de este año. Serán las primeras campanadas sin anuncios en TVE, lo que -˜a priori-™ podría engordar las cifras de audiencia de la pública, que siempre barre a la competencia. Pero este año las privadas plantarán cara a Anne Igartiburu con la artillería pesada: Sara Carbonero, Flo, Jorge Fernández y... Iker Casillas. Dicen que al portero de la selección española le ofrecieron hacer tandem con su novia, pero que ninguno quiso. Claro que de alguna manera se las han arreglado para comer juntos las uvas. Casillas protagoniza el último anuncio del año, un spot de Mahou que se emitirá a la vez en Telecinco, Antena 3, La Sexta y Cuatro. La cervecera ha reunido en un spot de un minuto a Iker con sus amigos de la infancia en una de esas cenas de amigotes que suelen hacer en privado. El anuncio se emitirá justo antes de que Sara Carbonero y compañía conecten con los espectadores para las uvas.
«Unos hemos levantado el país alguna vez, pero ellos lo levantan todos los días», dice Casillas. -˜Ellos-™ son Alejandro, Antonio, Dani, Javier, Julito, Miguel, Chema, David y Raúl, la cuadrilla de la infancia del mejor portero de España. «Podíamos haberlo hecho con actores pero Iker estaba encantado con la idea de salir con sus verdaderos amigos. Todos accedieron y lo pasaron genial». A ellos les paró Casillas los primeros balones
«Jugábamos en el parque y se solía poner de portero, porque era bueno y porque ninguno más quería», cuentan sus amigos en un descanso del rodaje. Luego se toman una caña y brindan por el año nuevo. Y siguen pintando el retrato de un Casillas niño, adolescente... ése que «cuando eran las fiestas del pueblo se iba de concentración», pero que se junta con los suyos cada vez que puede, aunque no sea a menudo. «Seguimos saliendo juntos. Una vez Iker se puso una caja de cartón en la cabeza con dos agujeros para los ojos. La gente empezó a pegarle en la caja pero él aguantó con la caja por toda la Gran Vía para que no le reconocieran», rememoran entre risas.