Diario de León

Los impostores de la Catedral

La Junta y el Cabildo deciden este mes si las estatuas góticas vuelven al pórtico o si colocan réplicas

Imagen de archivo del momento en el que las esculturas fueron apeadas del pórtico de la Catedral.

Imagen de archivo del momento en el que las esculturas fueron apeadas del pórtico de la Catedral.

Verónica Viñas
León

Creado:

Actualizado:

Pronto podría haber 23 impostores en la Catedral de León. La Junta estudia desde finales del verano las conclusiones del estudio climatológico que durante más de un año ha evaluado el impacto de los agentes atmosféricos en la frágil piedra de la Catedral, vital para hacer un diagnóstico de las 23 esculturas apeadas del pórtico principal en junio del 2009 y trasladadas al claustro.

El director general de Patrimonio de la Junta, Enrique Sáiz, aseguró a este periódico que este mes se reunirá con el Cabildo de la Catedral para acordar finalmente si las estatuas góticas, una vez restauradas, vuelven a decorar la fachada occidental de la Catedral o si colocan copias en su lugar. La decisión, en este caso, no es una cuestión económica, puesto que, según Sáiz, «hay métodos que abaratarían la reproducción de las réplicas con piedra de Boñar». Catedrales como las de Notre Dame o Siena no lucen en el exterior sus esculturas originales. En el siglo XIX el célebre Viollet-le-Duc no sólo colocó estatuas nuevas en la catedral francesa, sino que puso su propia imagen a alguna escultura decapitada. En la Catedral de León, la Virgen Blanca, la única figura que no fue apeada del pórtico en julio del 2009, es una réplica, realizada por el artista leonés Seoane en la década de los cincuenta para sustituir a la original, que se encuentra desde entonces en el interior del templo gótico.

El director general de Patrimonio reconoce que el estudio climatológico es «complejísimo» y «muy técnico», pero que no ha desvelado «grandes sorpresas». Ya se sabía que el estado de conservación de las esculturas era muy precario y también eran visibles los estragos causados por ocho siglos de exposición al duro clima de León. La mayoría de los santos sufren mutilaciones. El director general de Patrimonio añade que la restauración a la que fueron sometidas hace veinte años estas 23 tallas no tuvo el efecto esperado y, en algunos casos, los barnices que se aplicaron para preservarlas han resultado «dañinos», porque han empeorado la transpiración de la piedra. «El informe confirma que la piedra ha llegado a su ciclo de fortaleza por la exposición a la intemperie de las esculturas y las condiciones atmosféricas».

Como se partía de la fragilidad de las estatuas -"de las que se llegó a temer que no resistieran el traslado hasta el interior del templo-" y siempre estuvo en cartera la opción de hacer réplicas, la pregunta es: ¿estamos como al principio? Sáiz responde: «Puede dar la sensación de que nadie hace nada, pero el estudio requería ese tiempo. Ahora sabemos con exactitud qué factores han provocado el deterioro de la piedra». En estos momentos, las conclusiones del estudio climático están siendo analizadas por técnicos del Centro de Restauración de Simancas.

El estudio climático consistió en instalar sondas en diversas zonas del templo para evaluar el comportamiento de las variables climáticas y su relación con los distintos niveles de degradación de la piedra. Además, se realizaron controles de intensidad lumínica, de concentración de CO2, de temperatura y humedad relativa ambiental y en la piedra, tanto en las zonas de mayor insolación en como las sombrías. La Virgen del Dado, en la fachada Norte, ha servido de «cobaya» para estos estudios, ya que fue protegida poco tiempo después de su construcción y conserva sus revestimientos pictóricos originales; a diferencia de lo que ocurre con las esculturas del pórtico occidental.

Si Junta y Cabildo acuerdan colocar réplicas en el pórtico, las originales, albergadas de forma temporal en el claustro, tendrán que encontrar cobijo en el Museo. Nadie sabe a ciencia cierta cuántas veces las estatuas del pórtico han sido movidas, pero todo apunta a que en algún momento del pasado fueron cambiadas de sitio, según Ángela Franco, conservadora del Museo Arqueológico Nacional y una de las mayores expertas del mundo en escultura gótica. Hay algunos indicios: la colocación de Salomón y la reina de Saba «no cuadra»; tampoco «casa» que esculturas del mismo santo estén ahora «seguidas». Del policromado original que decoraba estas piezas apenas queda una pátina casi imperceptible. Es posible que, una vez limpiadas, «brote» el color que ahora oculta una espesa capa de mugre. De hecho, durante los trabajos previos que se han llevado a cabo antes del desmontaje de las esculturas, se ha constatado la presencia de una policromía original y dos repolicromados, a los que se superponen dos estratos monocromos que imitan el color de la piedra.

tracking