La 10 se estrenó con dosis de agradable nostalgia
La 10 despidió su primer año como cadena nacional con una programación a la altura de las grandes televisiones generalistas de siempre. Apostó por una Nochevieja con agradable regusto nostálgico, que supo maridar con acierto el buen cine y el humor blanco. Gustó volver a sonreír con los maestros de la risa de la Transición y final del siglo XX: Tip y Coll, Gila y Faemino y Cansado revivieron con sus mejores gags y su ingenio perenne el pasado aún reciente de un país que despertaba a la modernidad a golpes de inocencia y deliciosa picardía.
En la España de la profunda crisis las llamadas de teléfono del soldado ingenuo y la manada de pumas de Javier Cansado y Carlos Faemino siguen haciendo sonreír, y hasta despiertan añoranza. No hubo campanadas, pero sí buenos deseos. Los espectadores de La 10 entraron en 2011 brindando con La dolce vita , el clásico de Federico Fellini que puso la dosis justa de glamur en una larga noche de televisión bien pensada para aquellos que gustan de recibir el año nuevo en casa.