Entrevista | JAVIER SIERRA | ESCRITOR
«La Catedral de León es de novela»
Javier Sierra iniciaba ayer en León una epopeya que le llevará a recorrer 10.000 kiómetros en tres meses para promocionar 'El ángel perdido', el nuevo éxito editorial de la temporada. Un trhiller con las

El escritor Javier Sierra, que ayer inició en León la gira promocional de 'El ángel perdido'.
-Ken Follet, Ildefonso Falcones, Dan Brown... y también usted. ¿Por qué tienen tanto éxito las novelas que mezclan magia, historia y catedrales?
-Hemos vivido un período de desacralizar esos espacios. Las vemos como un elemento arquitectónico y no lo son. Cada catedral importante, en el mundo antiguo, era tomada como una escalera para subir a los cielos. Recuperar esa visión, de magia y de fe, le da una dimensión distinta a las piedras.
-Ha tenido siete años para documentar la novela ¿le quedó algún cabo suelto?
-Sí. Subí el monte Ararat para terminar la novela, con la secreta intención de encontrar algún fragmento de madera petrificada para comprobar si el mito tenía base científica. Una tormenta me impidió llegar a la cumbre. Llegué a los 4.650 metros. Tengo ese cabo pendiente. Tendré que regresar.
-¿Es creyente?
-No. Hay que estar abierto a todo y no creer en nada. Soy antidogmas. Hay que tener espíritu crítico. Soy una persona en busca de lo espiritual. Si tuviera que buscar a un ídolo, no buscaría a uno moderno, sino un Perceval que termina descubriendo que el santo grial tiene mucho que ver con su manera de entender a Dios.
-Su novela no está datada, pero da una pista: entre los protagonistas está el 45 presidente de Estados Unidos, es decir, el sucesor de Barak Obama...
-Y hay otra pista: se utiliza un ipad. Es, por tanto, una época muy contemporánea. Quería separarme del cliché de autor de novela histórica. La cena secreta está ambientada en 1497, con Leonardo Da Vinci como personaje vivo. Ahora he querido hacer una novela contemporánea, donde las alusiones a la historia son de libro, de fondo.
-¿Cree verosímil que el presidente de EE.UU. busque unas piedras para hablar con Dios?
-Totalmente verosímil. En Estados Unidos todo es posible. Si hubiera puesto a Zapatero o a su sucesor en una tesitura parecida, no sería verosímil. Un presidente de EE.UU. creyó que pondríamos un hombre en la Luna y lo pusimos. Esa imaginación es imposible atribuírsela a un presidente español. En España los presidentes son porteros, comparados con el dueño de la comunidad de vecinos.
-¿Cree en las adamantas?
-Las adamantas son piedras citadas por este mago del siglo XVI que aparece en la novela, John Dee, y entroncan con los betilos, que se utilizaron en el pasado para hablar con Dios. No es que crea que las adamantas existen, sino que funcionan como artefacto literario.
-La novela aborda el fin de la civilización y presume que será otro diluvio...
-El nuevo diluvio será por fuego; una inundación de protones, que procederá del sol, pondrá en jaque nuestro sistema de satélites. No es un apocalipsis que me he inventado, sino que lo he sacado de informes de la Nasa, que prevén que en el 2012 habrá un aumento espectacular de la actividad solar. ¿Hay un apocalipsis mayor que quedarse sin Internet?
-Y dice que sucederá en el 2012, como el fin del mundo que predijeron los mayas...
-Coincide, pero mi novela es optimista. Intento contar que el ser humano tiene recursos para salir adelante. Hemos aprendido de Noé.
-Ha visitado todos los lugares que cita en el libro, ¿cómo fue la aventura del Ararat con Pérez de Tudela, que ya ha cumplido los 70?
-El ascenso al Ararat tuvo mucho de literario. Fue más mental que físico. Todo se resume en dar pasos cortos y ser perseverante; justo lo que necesitas para ser escritor.
-¿Es un escritor metódico?
-Sí, aunque fracase.
-¿Le han propuesto llevar alguna de sus novelas al cine?
-Sí, en Estados Unidos han querido adaptar al cine tanto La dama azul como La cena secreta. Pero tras evaluar los costes se han echado para atrás, aunque la más cinematográfica es El ángel perdido.
-Supongo que las editoriales no tratan igual a alguien que, como usted, ha estado en las listas de los más vendidos de Estados Unidos.
-Mi relación con las editoriales es peculiar. Firmo los contratos de mis libros cuando ya están escritos. No quiero ser un escritor a sueldo ni deber un libro a la editorial. Sólo tengo deudas con el lector. La clave del éxito literario se reduce a creer en el libro.
-10.000 kilómetros en tres meses, ¿el objetivo es promocionar el libro o batir un record?
-El objetivo es encontrarme con mis lectores. Quiero ser autor por muchos años de estos lectores que me voy a encontrar y quiero conocerlos.
-¿Escribe las historias que le atraen?
-Sí, lo que me gustaría leer. Me habría encantado escribir novelas como El ocho, El nombre de la rosa o El quinto día. Me esfuerzo en acercarme a ese ideal.
-¿Por qué la catedral de Santiago como punto de partida y fin de su epopeya?
-Santiago es la metáfora perfecta. Está en la frontera, donde los romanos creían que estaba el fin de la tierra y empezaba el más allá. La novela tiene la estructura de los grandes relatos de viajes clásicos. Los protagonistas recorren el mundo en busca de un tesoro y lo acaban encontrando en el punto del que partieron.
-¿Tiene alguna idea para el próximo libro?
-Alguna, pero es santo secreto. No lo cuento ni a mis editores.
-¿Empieza libros y no los acaba?
-Sí, muchas veces. Por eso, si lo cuentas al principio, ya has establecido un compromiso.
-¿Le preocupan millones de lectores esperando su libro o no superar en ventas al anterior?
-Ninguna de las dos cosas. Me preocupa que el libro sea mejor que el anterior.
-¿Y lo consigue siempre?
-Hasta ahora...
-¿Teme estancarse?
-Sí, claro. Por eso intento no repetirme y no acudir a los tópicos: nazis, intrigas vaticanas, santo grial...
-Para sus novelas entrevista a muchos personajes, ¿cuál ha sido el más insólito?
-El propietario de una capilla napolitana, donde hay dos esqueletos con las venas petrificadas. Este hombre, que era familia del que hizo ese experimento alquímico, estaba obsesionado con que no me llevara muestras. Estos personajes que protegen secretos familiares me atraen.
-¿Es que va por la vida robando objetos y muestras?
-A veces se necesitan muestras para analizar.
-La novela está escrita en primera persona y en tercera. Hay dos narradores. ¿Por qué se complicó tanto?
-Pretendía innovar y mostrar hasta qué punto las creencias de los protagonistas pueden cambiar ante determinadas encrucijadas. Es un reflejo de la vida, que tampoco es lineal.
-La novela habla de las primeras civilizaciones, de los sumerios. ¿Sabe que en León está el Museo Bíblico, con los primeros textos de la humanidad?
-Lo conozco un poco. Tengo mucha amistad con la historiadora Margarita Torres. En León hay pistas muy interesantes para mi trabajo. La figura del primer Noé, Gilgamesh, aparte de la catedral de Santiago, el único sitio donde hay una iconografía similar es San Isidoro. León fue una encrucijada del remoto mundo y del más moderno.
-¿Le interesa algún enigma de León?
-Muchísimos. Me encanta la vidriera de Simón el Mago en la Catedral. ¿Qué hace la -˜competencia-™ de Jesús en un templo cristiano? Hace muchos años escribí un relato sobre esa vidriera, pero daría para una novela.
-¿De gira también escribe?
-Llevo un cuaderno de notas. Seguro que me doy una vuelta por la Catedral de León. La Catedral es de novela.
-A la Catedral le falta un Ken Follet.
-Cierto. La de León es la única catedral gótica de verdad que hay en España. Es una catedral francesa en territorio español. Tiene mucho para contar. Igual me lo propongo... A mí me gusta mucho y la visito desde hace muchos años.
-¿Detrás de sus personajes hay personas reales?
-Siempre hay referencias a personas y situaciones reales. He conocido a muchas julias como la del libro.
-¿Que han dicho los curas de Santiago del libro?
-No lo sé. Al deán le he entregado una novela.
-¿El deán del libro es real?
-No, pero me han dicho que se parece mucho y eso me preocupa...
-¿Echa de menos el periodismo?
-Lo ejercito a mi manera. El periodismo te da licencia para preguntar y eso es fantástico.