Los pequeños editores se unen para hacer del libro un bien cultural
Sobrevivir con una pequeña editorial no es fácil en un mundo tan competitivo como el actual y la solución está en unirse y en «dar la paliza, como hace la gente del cine», para conseguir que el libro se considere un bien cultural y se tenga en cuenta a los editores independientes. La necesidad de unirse y de buscar «un modelo para fortalecer el tejido» de este tipo de empresas la planteó ayer con claridad Chusé Raúl Usón, responsable de Xórdica Editorial, en la segunda jornada del Encuentro de librerías y editoriales independientes iberoamericanas que se celebra en Zaragoza.
«Ya va siendo hora de que los editores empecemos a reclamar lo que es el libro como bien cultural, como industria, y nos hagamos valer porque a nadie se le escapa que lo que hacemos merece muchísimo la pena», dijo Usón, instantes después de haberse quejado de «la gran cantidad de pasta que se está metiendo en el cine», aunque a veces se hagan «películas impresentables». Xórdica tiene su sede en Zaragoza y lleva ya 17 años publicando libros en castellano y «algunos en aragonés». Su dueño creía ingenuamente que su profesión consistía en «editar los mejores libros» que pudiera, pero se ve obligado a «hacer de todo». «No hacemos más que dilapidar dinero, esfuerzos y tiempo. Hace falta una reformulación del sector del libro, porque está claro que las reglas del juego, tal y como funcionan ahora, no nos satisfacen», aseguró Usón.