Crémer vuelve y rubrica el horror
El Instituto Castellano y Leonés de la Lengua publica el libro póstumo del poeta, 'Los cuadernos de la pelea'

El periodista, ensayista, novelista y poeta leonés Victoriano Crémer.
«Se comenta por el barrio que en la prisión oficial un verdugo contratado ha conseguido aplicar la pena más infame: el garrote vil, a un muchacho que fue hecho prisionero cuando intentaba ocultar a un padre anciano». Victoriano Crémer anunció poco antes de morir que estaba poniendo negro sobre blanco sus recuerdos sobre los primeros días de la guerra en León. El resultado es Los cuadernos de la pelea , una obra que -publicada por el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua- nos devuelve al mejor Victoriano. El libro se presentó en la feria internacional del libro de Guadalajara y, según ha destacado el director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, Gonzalo Santonja, pronto se hará en León.
Dice el catedrático de Literatura de la Universidad de León José Enrique Martínez que las palabras que dan el tono del ambiente en que se movía la ciudad eran silencio y miedo. «Y Crémer atestigua la autenticidad y la verdad de lo que cuenta. Lo ha narrado en diferentes ocasiones, señaladamente en sus memorias», refiere el crítico, que cita Ante el espejo y el Libro de San Marcos . El autor de Tacto Sonoro recrea una vez más las historias de los que compartieron la aflicción de la guerra desde el bando de los vencidos, a través de historias tristemente conocidas por todos, como las de Teresa Monje o las el campo de concentración de San Marcos. «Son los muertos elocuentes y ejemplares a los que tantas veces se ha referido Crémer en su poesía», precisa. Por su parte, Gonzalo Santonja subraya en el prólogo que el libro levanta la memoria de Crémer en las circunstancias más dramáticas, «en las entretelas del imperio del pavor vistas y sufridas desde dentro». Sin embargo, y como destaca el director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, el poeta cumple las expectativas siendo fiel a sí mismo, esto es, sin buscar venganzas tardías, «sin volver la vista atrás» y sin «revolver los archivos», como el propio escritor destaca en el poema Cien años .
Los cuadernos de la pelea es la obra póstuma de Victoriano Crémer. La escribió durante el último año de su vida y se la entregó a Adolfo Alonso Ares y Gonzalo Santonja pocos días antes de morir. En el libro, el escritor contempla su vida y las circunstancias en las que se desarrolló desde la atalaya de la centuria y reflexiona sobre la naturaleza humana.
El director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, Gonzalo Santonja, desvela que son unas «memorias con pena y sin acritud», en las que el poeta revisita los escenarios y episodios de la contienda. «Es un coloquio de Victoriano consigo mismo», subraya el también escritor, que añade que todo el que se asome al libro identificará a Crémer en su tono y en su atmósfera. «Victoriano cuenta sus temblores hacia dentro y habla sin ensañamiento acerca de lo difícil que fue su vida».