Una ceremonia sosa para unos Oscar predecibles

Christian Bale, Natalie Portman, Melissa Leo y Colin Firth, ganadores a la interpretación.
James Franco y Anne Hathaway aportaron la savia nueva, la espontaneidad y la frescura a los Óscar, aunque no pudieron mantener el mismo desparpajo durante las más de tres horas que duró una ceremonia sosa y predecible, cuyos mejores momentos llegaron de manos de Kirk Douglas y Sandra Bullock.
La gala comenzó con fuerza y energía, con el ya clásico empleo de los presentadores en situaciones que aparecen en las películas nominadas, y múltiples referencias a la audiencia joven, tan buscada por los productores. «Acabo de ver a Marky Mark», dijo la abuela de Franco, que apareció entre la grada, en alusión a Mark Wahlberg, mientras Hathaway bromeaba con Hugh Jackman, con quien protagonizó un número musical en los Óscar de hace dos años.
La Academia quiso rendir un homenaje a la historia del cine y para ello usó varios escenarios que recreaban los platós de Lo que el viento se llevó , la época del cine mudo, el hotel Roosevelt o el Teatro Chino, de Hollywood.
Douglas, que apareció con bastón sobre el escenario a sus 94 años, bromeó primero con Franco: «Me alegro de que hayas salido de la cueva», en alusión a su papel en «127 horas». Después sacó a relucir su vena de galán con Hathaway: «Estás preciosa. ¿Dónde estabas cuando yo hacía películas?».