Diario de León
La espléndida casa donde nació Gil y Carrasco, cerrada.

La espléndida casa donde nació Gil y Carrasco, cerrada.

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

El visitante foráneo que pasea por León no cuenta con demasiadas pistas para seguir, a través de la trama urbana, el legado que han dejado sus prohombres. Dejando aparte las escasas estatuas que adornan la ciudad (y su discutible valor artístico) pocos son los carteles, rótulos y otros efectos que recuerdan que allí nació, vivió o estudió este o aquel paisano ilustre. Se leen las de Félix Gordón Ordás y Antonio González de Lama (y quizá el hecho de que allí se colocara en su día una placa impidió su demolición directa), pero también la que indica que en la esquina donde la calle Ancha se hace plaza de Regla «tuvo casa propia y la habitó» el poeta y músico Juan del Enzina.

Otra placa que puede pasar desapercibida es la que reza que en ese lugar «nació Guzmán el Bueno» en la vieja Audiencia de la calle del Cid, allí donde se alzara el Palacio de los Cea cuyos últimos vestigios fueron derruidos en los años cincuenta. La que recuerda, en el actual Nuevo Recreo Industrial, que el capitán carlista -”y dos veces alcalde de León-” Pedro de Balanzátegui residió en aquel palacio; la de Francisco Fernández Blanco de Sierra y Pambley en su casa solariega y la colocada hace cuatro años en la casa de vecindad donde nació Antonio Gamoneda en el Crucero completan la escueta nómina en lo que se refiere a la capital leonesa.

«Hay poca imaginación y poco interés, en la calle San Pelayo podría explicarse que el mismísmo Trajano habitó allí entre el año 86 y el 89, en el Pretorium o residencia del legado», aporta el investigador Juan Carlos Ponga. No abundan tampoco indicadores que anuncien curiosidades, versos o tradiciones de arraigo, como por ejemplo la del poeta Francisco Pérez Herrero en sus -˜30 pasos-™ de La Sal. Ejemplar excepción es el callejero histórico que en su día colocara el Ayuntamiento con amenos y documentados textos del Cronista Oficial Luis Pastrana.

Y es que, a propósito de los inmuebles puestos en valor por haber asistido sus muros a etapas importantes en la vida de algún personaje célebre, en especial escritores, la provincia parece haber olvidado casi todos. Ni en Astorga la bella casa de los Panero -”ejemplo de cuento de nunca acabar en lo que a rehabilitaciones se refiere-” ni en Villafranca las de Gil y Carrasco y Martín Sarmiento -”de las que podría decirse otro tanto-” han seguido el ejemplo de, por ejemplo, aquella en la que vivió Antonio Machado durante su etapa segoviana -”plenamente accesible-” o la Casa-Museo Miguel de Unamuno en Salamanca, que es la única de Castilla y León que forma parte de la Asociación Nacional de Casas-Museo de Escritores. De hecho, la comunidad autonóma es de las que menos centros culturales tiene de este tipo. Galicia se lleva la palma, con museos dedicados a Emilia Pardo Bazán, Valle-Inclán, Torrente Ballester y Rosalía de Castro, así hasta alcanzar los diez centros. En Toledo se ha creado una casa-museo del Greco en un lugar en el que nunca vivió el ilustre pintor cretense: su casa, en realidad, estaba justo enfrente.

Los municipios leoneses, como dice la concejala Evelia Fernández hablando de la capital, no pueden encarar, ahora, esas obras. Veremos si pueden en próximas legislaturas.

tracking