Zapatero en YouTube
Sustituye en el puesto al periodista Óscar Campillo, que dirigirá el grupo Marca

El periodista Eduardo Álvarez Rodríguez, que asume la dirección de RTVCyL.
El invento del maligno. Juan Varela
Zapatero contestará la próxima semana las preguntas de los internautas en YouTube. Anímate, las más votadas serán contestadas por el presidente. La videocracia calienta en la última precampaña electoral con Zapatero al frente del PSOE. El vídeo ya es imprescindible junto a las redes sociales en las elecciones. Mejor contestar preguntas que esos vídeos propagandísticos de los partidos donde emoción y mensajes tópicos sustituyen a la política responsable.
La entrevista ciudadana a Zapatero es parte de YouTube World View, una serie de encuentros con líderes políticos, intelectuales, económicos y científicos de todo el mundo. El presidente es por ahora el único español.
Preguntar a políticos en la web no es nuevo. Acompañado del éxito del programa Tengo una pregunta para usted, las televisiones se lanzaron en las elecciones de 2008 a reunir preguntas para que los candidatos las contestaran en vídeo o en las entrevistas de las cadenas. TVE, Antena 3 o La Sexta corrieron para aprovechar la fórmula.
Obama es uno de los adelantados. Respondió preguntas en vídeo en su campaña electoral y la Casa Blanca mantiene en su web un espacio donde más de 92.000 personas han enviado 104.000 cuestiones.
Comunicarse directamente con los ciudadanos es cada vez más imprescindible en la democracia directa y en tiempo real de las redes. Prensa y televisión ven cómo Internet y los propios candidatos invaden su espacio, aunque por ahora las audiencias de las grandes cadenas son imbatibles. Contestar a preguntas de los ciudadanos es un buen ejercicio democrático y una fórmula para detectar sus verdaderas inquietudes. Los medios pueden sumarse o ignorar la participación directa, pero la mayoría de los políticos ya están convencidos de su utilidad
Quizá en los próximos tiempos, los silencios decidirán el voto tanto como las respuestas. Por la reacción del público a las contestaciones y por el papel de los silenciosos, los que nunca se equivocan. Una buena parte de la partitocracia aún prefiere el silencio.