Apóstoles alucinados
Uno de los aspectos más inquietantes del Greco son sus apóstoles. Esas miradas alucinadas, esas expresiones enajenadas pudieron tener como inspiración y modelos los locos que en tiempos del artista estaban ingresados en el hospital del Nuncio. En el apasionante ensayo El Greco y Toledo, Gregorio Marañón defiende esta tesis. Para demostrarlo (año 1954), el gran médico y humanista sugirió a la dirección del hospital toledano que dejara crecer el pelo y la barba a un puñado de enfermos mentales. Después les disfrazó con túnicas, al estilo de los apóstoles del Greco, y les hizo varias fotografías. El resultado es espectacular. En las salas que el museo del Prado dedica al Greco (8B-10B) se hallan los retratos de Santo Tomás, San Pablo y Santiago el Mayor.