El director más joven del mundo, de 14 años, graba un documental del 11-S
Los atentados que el 11 de septiembre de 2001 cambiaron el mundo se han contando innumerables veces, pero nunca desde el punto de vista de los niños que los sufrieron. Eso es lo que acaba de hacer Brook Peters, un jovencísimo director de cine que, a los cuatro años, fue testigo directo de la tragedia. Ahora, a los 14, acaba de estrenar, en el prestigioso Festival de Cine de Tribeca, un documental donde sus antiguos condiscípulos exponen por primera vez las profundas cicatrices que les dejó aquel nefasto día. «Algunos me dijeron que nunca habían contado a nadie, ni siquiera a sus padres, lo que habían visto», explica Brook, súbitamente famoso gracias a El segundo día, como se titula su película. Son 38 minutos de emotivos testimonios, donde una veintena de adolescentes y algún profesor de los colegios cercanos a la Zona Cero narran los amargos sucesos que vivieron el 11-S. «Yo recuerdo ver caer del cielo lo que parecía una figura de palo, pero era un hombre de negocios con un maletín», recuerda el propio Brook, aludiendo a las víctimas que saltaron al vacío para escapar de los incendios. También contempló el derrumbe de la primera torre mirando por encima del hombro de su madre, que corría desesperadamente con él agarrado al pecho, para intentar refugiarse del caos desencadenado por los atentados en el cuartel de bomberos más cercano. Unos 5.600 niños asistían aquel día a las escuelas del sur de Manhattan. Entre ellos estaba Brook.