Cannes ovaciona la película más arriesgada de Pedro Almodóvar
El festival declara a Lars Von Trier persona non grata por su defensa de Hitler

Pedro Almodóvar, Marisa Paredes y Antonio Banderas, ayer en el estreno en Cannes de -˜La piel que ha
El jueves fue el día grande del cine español en Cannes. Los aplausos cosechados por Pedro Almodóvar y su nueva película, La piel que habito , lograron eclipsar la polémica desatada el día anterior por Lars Von Trier. Con el danés descabalgado, la última cinta de Almodóvar ganó muchos enteros como aspirante a la Palma de Oro. Cannes adora a Almodóvar y el manchego se deja querer, asegurando que «un director de cine es lo más parecido a Dios». El domingo sabremos si el festival concede a Almodóvar su pasaporte al Olimpo. La esperada película de Pedro Almodóvar es su obra más compleja, un thriller muy negro, no exento de sus habituales gotas de humor, aunque mucho más contenido que en otras ocasiones. Con Antonio Banderas, Elena Anaya, Jan Cornet, Marisa Paredes, Roberto Álamo, Blanca Suárez o Eduard Fernández en el reparto, la película, basada muy libremente en la novela Tarántula , del francés Thierry Jonquet, sigue a un cirujano que, experimenta con un tipo de piel después de que su mujer falleciese abrasada en un accidente de coche. Con los años necesita un conejillo de Indias para experimentar. Se trata de una joven, que mantiene encerrada en una habitación de su lujosa villa de la provincia de Toledo, a la que controla día y noche a través de un circuito de televisión. Hasta aquí lo que se puede contar, porque el propio Pedro Almodóvar ha pedido no dar demasiados detalles de la trama, con sus habituales saltos en el tiempo y en la que todos los personajes poseen algo más o menos turbio en su pasado.
El filme fue muy aplaudido en su primera proyección, pese a que en un primer momento desconcierta, porque es muy diferente a todo el habitual universo almodovariano. Es una de esas -˜películas-cebolla-™, que se va pelando y siempre aparecen debajo nuevas capas cada vez más sorprendentes, peo que convenció a los criticos y periodistas que aplaudieron con ganas.
Persona non grata. Por otro lado, El Festival de Cannes plantó ayer cara a uno de sus directores fetiche, Lars Von Trier, pese a sus constantes salidas de tono, la última de ellas presentarse como nazi, le valió el desprecio oficial, pero no la expulsión y su película podrá competir.
En una inusual declaración oficial de sus organizadores, después de la reunión del Consejo de Administración del evento ayer al danés se le declaró «persona non grata», lo que quiere decir, según explicaron a Efe fuentes del Festival, que se le pedirá «discrección».
Si se le llega a dar un galardón, Trier deberá aceptar no subir a recibirlo, añadieron las fuentes, que revelaron que al realizador se le ha pedido, en resumen, que deje de destacar tanto por lo que dice y más por lo que hace. Y lo que dijo fue tan grave que el presidente del evento y antiguo delegado general, Gilles Jacob, el alma de este Festival, judío para más señas, aseguró que nunca había pasado antes algo semejante en 64 años de historia del considerado primer festival cinematográfico del mundo. El miércoles, el cineasta se descolgó diciendo que simpatizaba con Adolf Hitler. «Yo entiendo a Hitler aunque comprendo que hizo cosas equivocadas, por supuesto. Solo estoy diciendo que entiendo al hombre».