Cohen, el poeta que llena plazas
El cantante candiense logra el Príncipe de Asturias de las Letras «por contar la vida como una balada interminable»

Leonard Cohen en el concierto que dio en el León Arena en julio del 2009.
Dicen de Leonard Cohen que si no hubiera grabado más discos después de Songs of Leonard Cohen (1967), también estaría en la historia de la música. Como Sex Pistols y su Never Mind the Bollocks, Here-™s the Sex Pistols. Su primer disco fue tardío (ya contaba el canadiense con 33 años), pero contaba con algunas de las canciones más importantes de su carrera como Suzanne, Sisters of Mercy, Hey, That-™s No Way to Say Goodbye o So Long, Marianne.
Poemas musicados de este cantautor, novelista, monje budista y amante de la obra de Federico García Lorca que este miércoles fue galardonado con el premio Príncipe de Asturias de las Letras. Sucede en el palmarés al escritor franco-libanés Amin Maalouf.
El jurado, presidido por el exdirector de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, quiso reconocer «una obra literaria que ha influido en tres generaciones de todo el mundo».
El crítico Andrés Amorós lo comparó con George Brasen, Bob Dylan o Jacques Brelle. Asimismo, el acta reconoce «un imaginario sentimental en que la poesía y la música se funden en un valor inalterable». Montrealés, judío y de ascendencia lituana, la vida del joven Cohen cambió cuando apenas tenía quince años.
En 1949, entró en una tienda de libros de segunda mano. Le llamó la atención un ejemplar de un poeta granadino llamado Federico García Lorca. En ese momento decidió dedicarse la literatura. Dos años más tarde ingresaba en la Universidad McGill de Montreal y en 1956 publicaba su primer poemario ( Comparemos mitologías ). A este primer libro le siguió La caja de especias de la Tierra (1961), que le metió en el círculo de poetas canadienses. Después llegaron Flores para Hitler, escrito en la isla griega de Hydra y sus dos únicas novelas: El juego favorito (1963) y Hermosos perdedores (1966).
Pero los libros no le daban fama y fortuna a Cohen. «Yo voy a ser el Bob Dylan de Canadá», afirmó en una ocasión. Dicho y hecho. Cogió el petate y cruzó la frontera para labrarse una carrera musical en el circuito folk estadounidense.
Su nombre empezó a sonar en 1966 cuando Judy Collins comenzó a cantar -˜Suzanne-™ con letra de Cohen. El éxito hizo que John H. Hammond lo fichara para Columbia y publicara su primer disco Songs of Leonard Cohen.