Riello expone una muestra sobre iglesias legendarias
Once acrílicos sobre lienzo recrean varios templos de Omaña

Acrílico sobre lienzo que emula la ermita del Cristo del Castillo.
El hotel La ermita de Pandorado de Riello acoge desde el pasado sábado la exposición colectiva Iglesias de Omaña , un total de once acrílicos sobre lienzo que ha visto la luz merced a la iniciativa de la artista María del Carmen Beltrán de situar el paisaje de sus orígenes en un lugar preferente «dentro de su museo imaginario personal».
A la promotora del proyecto —que aporta cinco cuadros a la muestra— se ha unido el esfuerzo, talento e ilusión de otro autores como Ángel García, Anuncia Rodríguez, Esther Reñón, María Jesús Seoane, Meli González y Victoria Cuervo. Todo ello bajo la supervisión técnica del conocido artista astorgano Toño.
Iglesias de Omaña es un sentido homenaje a tantos templos de la zona y a la vez un reconocimiento al color que emana de las fiestas locales, de las celebraciones que enmarcan las estaciones, de las ceremonias que casan a los vivos y despiden a los muertos.
«En torno a las iglesias se mezclan los olores a jabón, chocolate, a sopas, se distingue la música de tamboriles, chiflas y panderetas; las calles cambian el barro por los pétalos de flores y el sol viste de destellos los tejados. No es casual que la memoria más temprana se encuentre ligada a ellas», asegura María del Carmen.
Pero más allá del costumbrismo que pueden llegar a evocar las obras presentadas en esta exposición, hay que descubrir en ellas la materialización de «un sueño individual y a la vez colectivo, el sueño de un retorno al lugar en el que comenzó todo, sin más equipaje y compañía que el recuerdo de la infancia, sin duda el cuadro más puro en el cual quedó plasmada la experiencia», añade.
La energía que impulsa esta obra es por tanto la nostalgia de una edad dorada que queda grabada con fuerza en la memoria de sus protagonistas a pesar de que los años la cubren de una neblina densa. «En la edad madura, cuando esta neblina se disipa el recuerdo se confunde con anécdotas compartidas, con historias soñadas o imágenes recreadas», finaliza la promotora de este singular proyecto.
Hasta la fecha, se han vendido ya seis de los once cuadros expuestos y la idea de la organización es venderlos todos.