Balacera. grupo leonés de rock
«Al leonés le cuesta reaccionar, pero cuando explota, no se le para»
‘Condenados a disparar’ es el último trabajo de este inquieto grupo de rock leonés que lleva desde los noventa en los escenarios. Después de un descanso de dos años anuncian dos conciertos que constituyen su vuelta a los escenarios y un viaje hacia la madurez. El Gran Café de la capital y su pueblo fetiche, Torales de los Guzmanes, acogerán los inicios de esta gira que es la del ‘Ya veremos’.

Los integrantes del activo grupo de rock Balacera, que ya tienen nuevo disco.
Tres o cuatros amigos empezaron a tocar en 1999 en un garaje. Algunos venían ‘rebotados’ de otras bandas, otros eran rockeros que empezaban en esto de la música y así nació Balacera, grupo que en estos años ha conseguido emprender giras de treinta y cuarenta conciertos al año, que ha viajado por toda España y que recuerda sus experiencias con una sonrisa en su boca. Después de un silencio de dos años vuelven a los escenarios del Gran Café de León y del festival de rock de Torales de los Guzmanes. Sin pretensiones y más maduros que nunca empiezan esta gira del ‘Ya veremos’, donde tocarán cuando quieran y donde quieran: simplemente harán lo que les apetezca.
—Después de un parón de dos años, ¿Cúal es el ánimo de Balacera?
—Prácticamente desde el principio de la banda hemos funcionado a un ritmo muy frenético, pero hace dos años esto provocó un parón indefinido del grupo. Nuestras circunstancias personales no hacían posible ese compromiso y se llegó a un parón que, pensamos, fue definitivo. Pero este año nos juntamos para grabar dos temas que no queríamos que se perdieran y de ahí salieron otros tres. Hasta que llegó el gusanillo que culminó en este nuevo disco.
—¿En qué consistirá la presentación de este disco?
—Son dos conciertos de presentación. El primero en el Gran Café de León el 15 de septiembre y al día siguiente en Torales de los Guzmanes, que es un pueblo que siempre nos ha tratado muy bien.
—¿Por qué en Toral?
—El pueblo siempre ha estado a nuestro lado, en este mundo lo normal es encontrarte las puertas cerradas y esta gente, sin conocernos, nos llevó a su pueblo, nos abrió las puertas y nos trataron como a uno más. Si hacíamos conciertos fuera de León, siempre había alguien de Toral. Es una gente que, pese a la que está cayendo, son capaces de organizar un festival con quinientos asistentes. Nos han «tocado la fibra como nadie, así que esa tenía que ser una parada obligatoria.
—¿Qué encontrará el público en esta gira?
—En los dos conciertos se tocará el repertorio de siempre, pero con los temas del nuevo disco, así que será un concierto de lo mejor de nosotros. Por otra parte, habrá colaboraciones que también están en el disco. Por ejemplo José, que lo conocimos porque subió a uno de nuestros conciertos, y es un fuera de serie tocando la armónica. Con esta música hemos llegado al sonido que queremos, es lo mejor que hemos hecho.
—¿Cuáles son los planes de futuro para Balacera?
—No tenemos planes de futuro, sólo ver cómo funciona la banda, basarnos en las colaboraciones y hacer música cuando nos de la gana. Si hay cuatro gatos y el público está frío, no seguiremos. En cambio, si el público tiene ganas de mambo, nos plantearíamos seguir. La banda ya no es la prioridad, aunque el rock and roll sigue formando parte de nuestras vidas. Eso sí, el balance de Balacera es para todos siempre positivo.
—¿Cómo definís vuestra música?
—Es una música con muchas influencias, tiene una base rockera con tintes de otros estilos. Resulta curioso que los heavys nos llaman rockeros, los rockeros punkers, pero nosotros siempre hemos sonado a Balacera. Cada uno de los integrantes tiene su estilo y en esa parte común reside nuestra esencia. En este disco tenemos un tema, Negro , que sigue una línea totalmente diferente al grupo; hemos introducido un banjo y una guitarra acústica. Es la primera vez que sonaban estos instrumentos en nuestro repertorio aunque sea totalmente distinto a nosotros nos gusta. Es un rollo más sureño.
—En León existen multitud de grupos de rock, ¿Existe una burbuja de nuevos talentos?
—Será el frío que nos hace tocar (risas). León y Astorga han tenido siempre una tradición buenísima, hace tres o cuatro años colaboraba en una radio y nos pasaban listas de ochenta grupos. Hay bandas brutales que no son muy conocidas, pero que tiene un nivel muy alto. En Astorga pasa algo parecido. No obstante, muchas veces la gente esta a más altura de lo que la escena musical puede ofrecerles, quizás falten ayudas para locales y que la gente que trate a los músicos de forma más seria. Pero para que esto funcione lo imprescindible es el público. La gente crea el panorama. Si no hay asistentes, el dueño del bar cierra la sala y acaban la oportunidad de un montón de grupos.
—¿Cómo es el público de aquí?
—No encuentro mucha diferencia entre la gente de un lugar y otro. Pero León es una plaza dura, la gente va de menos a más. Al principio le cuesta reaccionar, pero después cuando explota es difícil de parar.