Diario de León

Entrevista

«Muchos cubanos desconocen el papel que jugó su país en la guerra de España»

Francesa de Hendaya, hoy residente en la isla caribeña de Guadalupe y muy vinculada a León, donde impartió clase, publica ‘La leyenda roja’ sobre milicianos de Cuba en la guerra civil, con la editorial leonesa Lobo Sapiens.

Denise Urcelay comenzó en León la investigación que ahora publica en español.

Denise Urcelay comenzó en León la investigación que ahora publica en español.

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e. gancedo | león
León

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Nació en Hendaya, esa localidad fronteriza que mira más al otro lado del Bidasoa que a las landas francesas, hija de un industrial guipuzcoano «que sólo iba a España para los entierros». Estudió en París, fue profesora y más tarde conoció a un antillano y marchó a vivir a Guadalupe, isla que le infundió el amor por el Caribe y, muy en especial, por Cuba. Tras editar en Francia su investigación sobre los milicianos de aquel país en nuestra guerra, ahora la publica en español ( La leyenda roja: voluntarios cubanos en la guerra civil ) bajo el sello leonés Lobo Sapiens.

—¿Cómo surgió su pasión por este asunto?

—Mi interés por Cuba procede de mi primer viaje a la isla, que realicé con el primer sueldo que tuve. Pero la razón de emprender esta investigación tiene mucho que ver con León, ya que en 1995 vine a esta ciudad a dar clases de francés y aquí conocí a un grupo que me fueron introduciendo más en estos temas. Como los familiares de Honorio Martínez, de Vegas del Condado, republicano que, tras la contienda, fue recluido en un campo de agrupamiento en Francia, y cuyas memorias me sirvieron para escribir una tesina, o Ana Gaitero, periodista del Diario, a través de quien conocí el libro Cuba y la defensa de la República , donde aparece un listado de 732 voluntarios cubanos. A partir de ahí comenzó mi investigación.

—¿Cuáles eran las motivaciones de estos voluntarios para combatir en nuestro país?

—La cuestión no es sencilla, porque debemos pensar que los padres y abuelos de algunos de esos milicianos habían luchado contra España en la guerra de la independencia de Cuba. Durante ese tiempo prendió cierta animadversión al español, aunque José Martí y Máximo Gómez habían dejado escrito que no había ‘odio al español’, sino lucha por la libertad, y pidieron a los soldados españoles que se integraran en su ejército: de hecho, mil soldados desertaron y se alistaron en las filas cubanas. Siempre ha habido una cierta mezcla de rechazo y atracción de los cubanos hacia España...

—Entonces, ¿es que cambió ese sentimiento?

—Hay que tener en cuenta que después de la independencia de Cuba la presencia de Estados Unidos en la isla fue tan insoportable que se decía que «hasta las piedras habían aprendido a hablar inglés». Fue cuando empezó a cundir un nuevo antiimperialismo que traspasaba fronteras.

—Y la presencia de trabajadores, de población española, sería importante en la isla...

—Claro, cuando Cuba gana la guerra los españoles no se van, se les ofrece la nacionalidad, de hecho el flujo de inmigración española a la isla continuó en gran medida hasta los años treinta. Y el español se integraba fácilmente en el país, se casaba con cubanas, tenían hijos cubanos... a eso lo llamaban aplatanarse . Por cierto que llegó a haber sindicatos nacionalistas que pidieron ‘cuotas’ para que del 50 al 80% de los trabajadores fueran cubanos, no españoles ni antillanos. Habría 600.000 españoles, de cuatro millones de cubanos.

—El ambiente de la isla era proclive a la insurrección...

—Sí, en aquel país dominado por Estados Unidos se sucedían las revueltas y los intentos de huelga general. De hecho, cuando sube al poder Batista, echa a muchos revolucionarios y gran parte de ellos marchan a Estados Unidos y a España.

—¿Cuántos y qué rasgos tenían los voluntarios que acudieron a la guerra de España?

—He visto documentos que hablan de 1.200, yo he comprobado unos mil. Y no todos eran comunistas, éstos serían como un 33%; había muchos antiimperialistas e internacionalistas de variado signo. Un amplio grupo reunido en Cayo Largo decide que aún no están preparados para la revolución y acuerdan acudir a España ante la llamada general contra el fascismo.

—¿La relación con España cambia, para esta gente?

—Sí, nacen nuevos sentimientos hacia el país. Se habla, con Machado, de la ‘verdadera’ España, un pueblo siempre rebelde, y de la ‘anti España’ fascista, heredera del viejo imperialismo. Y se declaran hijos de la, para ellos, España ‘auténtica’.

—¿Quiénes se destacaron de entre ellos?

—En especial Pablo de la Torriente, que llegó como corresponsal de guerra pero quien, vista la situación, decidió participar en la contienda; Alberto Sánchez, que muere con 20 años; Rodolfo de Armas, también muerto en el Jarama, María Luisa Lafita, a quien conocí personalmente, Mario Morales, Manuel Ortega... muchos emprendieron, a su regreso, acciones subversivas locales que sirvieron para preparar el camino a la revolución cubana. Alberto Bayo, por ejemplo, entrenó a Fidel Castro en México... Lo curioso es que hubo quienes sufrieron para encontrar un empleo, como Lafita, una vez que triunfó Castro, porque no estaban afiliados al Partido Comunista.

—¿Podrá leerse este libro en la propia Cuba?

—Espero que sí, al menos me han invitado a la Feria del Libro de La Habana... Sería bueno que llegara allí, ya que cuenta cantidad de datos desconocidos y muchos cubanos ignoran esta parte de la historia de su país.

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