Diario de León
Publicado por
Juan José Esparza
León

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Parece mentira que una polémica pueda durar tanto tiempo como está durando la de Cheers . Vamos a ser claritos, si usted me deja. A mi Cheers me parece una pavada. Me lo pareció la versión original y me lo parece aún más la versión española. Estas historias donde el mundo gira en torno al ombligo cómico de un pequeño burgués (solo o en compañía de otros) siempre me han dejado una profunda impresión de insuficiencia. Pero una buena parte del género de la telecomedia consiste precisamente en eso, y no sería razonable pedir a un relato que sea lo que no quiere ser. Partiendo de ahí, el Cheers original era un producto divertido y bien trabado, que consiguió justa fama gracias a las simpatías que despertaban sus protagonistas. Lo que ha intentado esta versión española de Telecinco es reproducir el mismo éxito adoptando los mínimos riesgos, a saber, inspiración directa en los guiones originales y nombres bien conocidos del público doméstico como Antonio Resines. Los mitómanos de la serie original dicen que no funciona. Pero eso no es verdad: las cifras de la Cheers españolas se han mantenido dentro de los puestos de cabeza del prime time . Ciertamente, no han arrasado en los índices de audiencia, pero es que no es posible acertar un pleno al quince cada semana.

Cosa distinta es que los viejos admiradores de la Cheers americana no se reconozcan en este producto. «¡Pero si los guiones son los mismos!», clama Resines. Precisamente: ¿Cree usted que hoy veríamos Casablanca o Solo ante el peligro con la misma veneración si sus protagonistas fueran no Bogart y Cooper, sino Fernán Gómez y Alfredo Mayo? Los productos americanos se benefician de una atmósfera original que no es posible trasplantar a los productos de imitación. Es sorprendente que Telecinco, especialista en adaptar formatos internacionales para el público español (generalmente encanallándolos), no haya caído en la cuenta.

Cheers no es peor que Aída , e incluso es mejor, pero la última está pensada para un público tópicamente español, y la primera no.

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