Mine Kawakami pianista y compositora
«Mi próximo disco hablará de las tapas y León será mi inspiración»

La pianista japonesa Mine Kawakami actuará en el Auditorio este miércoles.
La pianista del alma. Así bautizaron en Perú a la japonesa Mine Kawakami hace cuatro años después de una actuación. Algunos aseguran que es capaz de hacer hablar a las teclas de su inseparable instrumento, pero lo único cierto es que, cual erudita de otro tiempo, puede embelesar a todo un auditorio con sólo tocar un acorde. Y precisamente el Auditorio Ciudad de León tendrá la oportunidad de comprobarlo in situ este miércoles, desde las 21.00 horas.
—En sus conciertos ocurre algo poco habitual como son las continuas conversaciones entre usted y el público. Convierte a los espectadores en parte principal del repertorio.
—Lo considero imprescindible. Comento cada tema, cómo nació, por qué lo interpreto de una u otra manera. El piano es el canal perfecto para conectar mi alma con la del espectador.
—Su familia se dedica desde siempre al arte de la pintura. ¿De dónde le viene entonces su pasión por este instrumento?
—El piano siempre ha estado conmigo. Se lo debo a una antigua vecina que insistió en darme clases cuando apenas tenía 3 años. Tiempo después me di cuenta que en Japón las enseñanzas eran muy limitadas y viajé hasta Alemania para estudiar música clásica. Fue el impulso definitivo para convertirme en una profesional. Mi familia pintaba y yo les emulaba con el teclado.
—¿Y qué le gustaba ‘pintar’ con las teclas de su piano?
—Ruidos extraños, el viento, la lluvia o el sonido de los animales, entre otras cosas.
—Para esta gira ha preparado un repertorio de temas que combina piezas de su último disco, ‘O Meu Camiño’, con nuevas composiciones que rinden homenaje a su país natal creadas tras el fatídico tsunami que asoló Japón. ¿Dónde estaba el día de la catástrofe?
—A punto de coger un vuelo hacia mi país porque tenía una grabación pendiente allí. Se canceló claro. Dos meses después estuve en la zona que el mar se tragó literalmente. Tuve una depresión grande al ver todo aquello pese a que desde niños nos preparan para cosas así. En el concierto de León presentaré algunos de esos temas surgidos tras el terremoto.
—En el escenario se transforma. ¿Cómo es cuando se baja de él?
—Me enloquece cocinar. De hecho mi próximo disco estará inspirado en las tapas.
—Vaya. De eso sabemos un poco en León...
—Lo sé, tenía muchas ganas de venir a tocar a esta ciudad. Me inspiraré en ella a la hora de componer. Pienso quedarme unos días más para conocer los bonitos rincones sobre los que me han hablado que hay aquí.
—Dicen que el piano es uno de los instrumentos más completos. ¿Lo comparte?
—Sí, más que nada porque no sé tocar otro. (Risas).
—Aunque ha sido su compañero de aventuras desde niña. ¿Ha tenido desencuentros con él?
—Muchas veces. De pequeña era duro estudiar piano. Debía dedicarle muchas horas al día sin tener tiempo para hacer lo que hacían el resto de niños de mi edad. Lo he llegado a odiar con todas mis fuerzas. Luego, de mayor, la competencia entre músicos se hace insoportable a veces. La generación de mis padres, muy marcada por las penurias de la Segunda Guerra Mundial, vio en la música una salida profesional de futuro para sus hijos, por eso quizá fueron tan insistentes conmigo. Ahora tengo que decir que la música ha sido mi camino.
—¿Cómo define su estilo musical?
—No es clásico, se acerca más a la música japonesa.
—¿Cuánto tiempo lleva en España?
—Desde hace cuatro o cinco años. Casi siempre en Córdoba aunque en la última temporada vivo en Madrid.
—¿Qué es ‘La Vuelta al Mundo en 88 Teclas’?
—Fue un espectáculo que realicé por varios colegios donde improvisaba diferentes melodías junto con el público.
—Aunque en los conciertos sólo le acompaña su piano, tengo entendido que le apasiona tocar con músicos nativos...
—Me entusiasma, es enriquecedor y con tantos viajes alrededor del mundo como hago me gusta aprovechar siempre que puedo.
—También imparte clases. ¿Dónde se encuentra más cómoda, como docente o como concertista?
—Clases doy pocas, alguna que otra cuando viajo, prefiero mi faceta como concertista.