Sidonie recalará en León con la gira de ‘El fluido García’
El grupo catalán defiende en su nuevo disco que «la guarrería puede ser bella».

Mark Ross, Jesús Senra y Axel Pi.
Con El fluido García, la banda Sidonie trata de demostrar que, sin ayuda de agentes químicos externos, la psicodelia que los juntó sigue recorriendo sus venas, apostando por un disco que aúna surrealismo poético y un sonido directo y áspero, convencidos de que «la guarrería puede ser bella». Con la gira de este disco recalarán en León el 3 de febrero en la sala Studio 54; y un día después, en Ponferrada, en la sala La Vaca.
«Desde la portada, el acercamiento a la psicodelia es total, menos por la ingesta de drogas», ha dicho en una entrevista con Efe en Madrid Marc Ros, cantante de este grupo barcelonés, al que sus compañeros, Jesús Senra y Axel Pi, señalan como un Obélix psicotrópico que no requiere de pócimas extrañas para recrear los viajes astrales de su sexto disco de estudio.
En él, vuelven por los fueros que hace trece años los juntaron, tras responder a un anuncio que proponía formar una banda con referentes como The Beatles, The Rolling Stones, The Velvet Underground o Syd Barrett.
«Pero no hemos viajado a ningún sitio, suena a Sidonie de 2011», precisan estos músicos que recelan de términos como «revival» o «sonido retro», pese a haber echado mano de una novela de ciencia ficción sobre viajes en el tiempo, El Anacronópete de Enrique Gaspar, para titular esta otra «aventura» discográfica, que los aleja del sonido de su anterior disco, El incendio ( 2009). «Allí hicimos un acercamiento al pop más clásico. Ése fue el auténtico reto. La psicodelia es aquello con lo que nos conectamos los tres, es el estilo por el que nos conocimos y el que fluye de una manera natural», explican.
Añaden que no escogieron ellos el cambio, sino que de forma natural surgió «El bosque», primer single del disco, y que esta canción tiró de las demás de una forma «instintiva».
1397124194 Metáforas poéticas. El cambio se siente sobre todo en el sonido, pero también en las letras, que abandonan las historias de pareja o las conversaciones de bar para centrarse en las «metáforas poéticas» compuestas por Ros.
En El fluido García, apostaron por grabar en directo las bases de guitarra, bajo y batería, por la oportunidad de tocar mirándose a los ojos, con su margen de «improvisación, entendimiento e imperfecciones», que se han incorporado al disco.
Califican el sonido resultante de «guarrería» por su crudeza, pero una guarrería bella, basada en la idea de que el error es interesante. Quizás la crisis, reconocen, tenga algo que ver con esa suciedad.