Diario de León

Fernando Llamazares profesor de historia del arte de la universidad de castilla-la mancha

«Ser mujer en la época del Barroco estaba prácticamente prohibido»

Fernando Llamazares, en una imagen de archivo.

Fernando Llamazares, en una imagen de archivo.

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Luisa Ignacia Roldán Villavicencio, más conocida como La Roldana, revolucionó el mundo del arte Barroco en un siglo, el XVII, en el que el papel público de la mujer «era inexistente y estaba mal visto», asegura el profesor titular de Historia del Arte de la Universidad de Castilla-La Mancha, Fernando Llamazares.

—¿Cómo influyó en ella la figura de su padre, el conocido escultor Pedro Roldán?

—Está claro que de manera positiva, ya que gracias al taller paterno aprendió un oficio en el que hasta la fecha sólo sobresalían los hombres. Su hermana María también siguió sus pasos, pero sin alcanzar la fama y el prestigio de La Roldana.

—Prestigio que sin embargo no se reconoció hasta cuatro siglos después, ¿no es así?

—Efectivamente. Fue desde el año 2000, y sobre todo en el 2006, cuando su obra ha empezado a alcanzar verdadero reconocimiento. La extensa literatura que se ha escrito en torno a ella se ha deformado sistemáticamente porque ser mujer en el Barroco estaba casi prohibido. Luisa Ignacia destacó por su inteligencia y como artista para mí es sobresaliente. Se casó con otro escultor sin el permiso de su padre, cuya intención era retenerla para que siempre fuese una simple aprendiz y no maestra. De no haberse independizado no existiría dentro del arte. Después de una etapa de aprendizaje y primeras obras realizadas en Sevilla, en 1686 se trasladó a Cádiz para realizar diversos trabajos encargados por el cabildo municipal y el catedralicio Luego viajó a Madrid, donde trabajó como escultora de cámara para los monarcas Carlos II y Felipe V hasta su fallecimiento en 1704.

—¿Qué relación tiene La Roldana con el Ecce Homo de la Cofradía Nuestro Señor Jesús de la Redención?

—Es la autora. Estudio esta talla desde el año 2008 y hoy, tres años después, he descubierto que le pertenece. Una de las pistas principales que he seguido fue fijarme en el Nazareno de Sisante, obra que el Carlos II tuvo intención de regalarle al Papa, y cuyo parecido con el Ecce Homo de la Redención es extraordinario.

—¿Alcanzó algún título reconocido?

—Sí, paradojas del destino fue nombrada Escultora de Cámara y el mismo día de su muerte Académica de Mérito de la Academia de San Lucas de Roma. A pesar de su extensa obra falleció en la más absoluta pobreza pues los títulos recibidos no se tradujeron en un salario fijo.

—¿Cuáles de sus obras destacaría?

—El Ecce Homo de la catedral de Cádiz o el San Miguel del Monasterio de El Escorial, entre muchas otras. Fue una artista que también trabajó mucho el barro. Inició el rococó cuando apenas se daba en España, fue una adelantada a su tiempo.

—¿Qué importancia tiene la imaginería religiosa dentro del arte?

—Pues como en todo hay obras muy buenas, regulares y otras realmente lamentables.

tracking