Francia elige piedra lacianiega para recordar al gran Jorge Semprún
El pueblo de Biriatou le dedica una estela diseñada por el escultor Eduardo Arroyo.

El pintor, escultor y escritor Eduardo Arroyo.
El legado de Jorge Semprún (1923-2011), escritor, político, guionista y ensayista español íntimamente ligado a la resistencia antinazi en Francia y al regreso de la democracia en España, será recordado gracias a un monolito realizado con piedra procedente del pueblo leonés de Robles de Laciana y diseñado por el prestigioso artista madrileño de raíces lacianiegas Eduardo Arroyo.
La obra es una estela que se descubrirá, en el pueblo vasco-francés de Biriatou, el próximo 26 de noviembre en un acto al que acudirán decenas de amigos y familiares del ex ministro socialista, según informó a Efe el director del Instituto Cervantes en París, Enrique Camacho, quien también advirtió que se trata de un acto privado al que todo aquel que acuda lo hará «a título personal».
El municipio francés de Biriatou ha cedido un espacio bien visible para que se coloque en él una estela de piedra gris, de una tonelada de peso, doce centímetros de anchura y un metro treinta de altura, según especificó a este periódico el propio artista de origen leonés, a quien uniera una gran amistad con Semprún desde los años en que ambos intelectuales residían, exiliados, en París.
A la cita de Biriatou acudirán personalidades de la talla de Joaquín Almunia, Michel Piccoli, Claudio Aranzadi, Costa Gavras, Raymond Levy, Florence Malraux, Beatriz de Moura, Javier Pradera, Bernard Pivot, Javier Solana y Carlos Solchaga, entre otras personalidades, según el texto de una convocatoria difundida en París por el Instituto Cervantes. Mario Vargas Llosa y Felipe González forman parte de los amigos y allegados de Semprún que apoyan la celebración de este «acto cívico», pero no podrán asistir a él, según ha sabido Efe. El homenaje se realiza en la citada localidad vasco-francesa, fronteriza con España y junto a la desembocadura del Bidasoa, ya que Semprún evocó ese lugar de manera muy especial en su libro autobiográfico Adieu, vive clarté (‘Adiós, luz de veranos’, 1998),.
Quería ser enterrado allí. Según la convocatoria, a Jorge Semprún —cuyos restos mortales reposan a 50 kilómetros de París junto a los de su segunda esposa, Colette Leloup— le habría gustado ser enterrado «en el pequeño cementerio» de esa población como contó en el citado libro. Y es que el escritor se veía en él atravesar la eternidad «arrimado a una rústica y agreste iglesia en ese lugar fronterizo, patria posible de los apátridas», entre los dos a los que decía pertenecer, el español y el francés, con su cuerpo envuelto en la bandera tricolor de la República».