Carlos Fidalgo: «No quiero ser un ‘superventas’»
El periodista del Diario presentó en Madrid su novela ‘El agujero de Helmand’.

Los escritores Juan Pedro Aparicio y Carlos Fidalgo, ayer en la librería madrileña Alberti.
Juan Pedro Aparicio presentó a Carlos Fidalgo, periodista del Diario de León, escritor galardonado con el Premio Tristana con su novela El agujero de Helmand , como un caso de originalidad literaria «poco habitual», demostrado en esta obra, breve, intensa y elogiada desde la primera línea por todo aquel que se acerca a ella. Ayer, Fidalgo la presentó en Madrid, en la librería Rafael Alberti, y en el aire quedaba la casi necesidad de acercarse ya a la lectura de este inspirado trabajo.
De hecho, Carlos Fidalgo confesó que cuando llegó a sus ojos y oídos el hecho real del que parte la novela «vi que había un relato, un cuento. No pensé en una novela. De hecho, me dije: ‘Voy a tirar del hilo’. Y cuando llegué al final vi que era lo que requería la historia. Y que no tenía que ponerme a pensar en qué forma tenía que tener o si necesitaba ser más larga», aseguraba ayer. Este hecho real, sucedido en la guerra de Afganistán y la forma de contarlo utilizada por Fidalgo, desconcertaron al propio jurado, del que formaba parte Aparicio, tal y como explicó este último: «Era una novela demasiado corta, pero a todos nos entusiasmaba. Pero nos creaba cierto conflicto. Luego, cuando me enteré de que era de León, dije ‘¡adiós!’ según es este país de corruptelas va a parecer cualquier cosa», narró con humor Aparicio.
Al final, se impuso la calidad de una obra de un autor que ha hecho de la escritura pasión y profesión. Y sobre cómo casan estas dos formas de afrontar el antiguo folio en blanco, Fidalgo aseguró que «el periodismo me da de comer, y la literatura, si no llego a eso, al menos me permitirá tener un puñado de lectores. No quiero ser un best seller », afirmó.
Si la literatura se impondrá al periodismo lo dirá el tiempo. Pero cualidades como las destacadas ayer por Juan Pedro Aparicio hacen pensar que al menos tendrán que convivir, porque el autor de Retratos de ambigú comparó, en cierta manera, y en cuanto a resultados, El agujero de Helmand con Pedro Páramo. Esto es: a Carlos Fidalgo con Juan Rulfo. Y aunque el primero ya lo había oído, no podía evitar ruborizarse ante un elogio de tanta altura.
También fueron destacadas ayer virtudes de esta curiosa obra como la de su apariencia narrativa cinematográfica. Y es que para Carlos Fidalgo uno de los objetivos al escribir es «enganchar al lector desde la primera línea», afirmó. Y parece que lo consigue en esta historia contada en presente y primera persona.