Papu. cantante de polock
«Un músico ya sólo puede aspirar a sobrevivir en la música»
Apenas gastan un cuarto de siglo y su rock de guitarra con sintetizadores se escucha en parte de Europa, Estados Unidos o Japón. No son estrellas internacionales —de momento—, sólo cinco valencianos «con ganas de dar guerra». Hoy tocan en el Gran Café a las 20.00.

Los integrantes del grupo Polock actuarán hoy por segundo año consecutivo en el Gran Café.
La fama les llegó casi tan pronto como dijeron adiós a su adolescencia. De tocar en tugurios de Valencia, su ciudad natal, Papu y compañía —más conocidos como Polock— dieron el salto a Madrid y Barcelona. Lo que no esperaban con tanta mesura es que su rock gestado en España pero con letras en inglés gustase a la par en Estados Unidos, Europa, México, Canadá o Japón.
—No me diga que detrás de esto sólo hay trabajo porque no le creeré...
—Bueno es trabajo, una pizca de suerte a la hora de que alguien apueste por ti, contar con las canciones adecuadas y sobre todo enfocar bien el grupo, tener claro desde el principio qué es lo que quieres lograr aunque luego jamás llegue. O sí.
—¿Y qué es lo que quiere lograr Polock?
—Podernos dedicar a esto durante unos cuantos años.
—¿Pero se vive de la música?
—De momento un músico a lo único que puede aspirar hoy en día es a sobrevivir de la música. Vivimos al momento, tampoco nos planteamos mucho más que hacerlo bien e ir tirando, todo vendrá a su tiempo con la constancia por bandera.
—Son hijos de la crisis...
—La industria está mal para todos, aunque nos consideramos unos privilegiados. Hombre, no te negaré que si en vez de haber empezado en esto de la música hace cuatro años lo hubiésemos hecho hace siete, la cosa habría sido mejor. Aunque es mejor no entrar en comparaciones.
—Su primer y único disco hasta la fecha, ‘Gettin Down from the trees’, fue grabado hace un año en Berlín. ¿Cómo fue la experiencia?
—Muy buena, estuvimos dos meses grabando y convivíamos en casa del teclista los cinco, pensé que iba a ser un caos pero me llevé la gran sorpresa porque nos vino bien para compactar los temas en condiciones y conocernos aún mucho mejor.
—Les va también el tema de los sintetizadores...
—Sí, hemos encontrado un punto interesante con sonidos que nos aportan una identidad propia.
—¿Cantar en inglés les ha ayudado a dar el salto fuera de España?
—Lo es todo a la hora de haber adquirido este carácter universal sí.
—¿Y se plantean hacerlo en castellano?
—De momento no, aunque nunca se sabe.
—Creo que sus conciertos en Japón les han marcado con fuerza.
—El viaje ha sido muy especial para el grupo, nos apasiona su cultura, su comida, el modo de vida. Sé que puede sonar a tópico pero es un mundo completamente diferente. Hicimos dos actuaciones, una en acústico y otra posterior para mil personas, algo impensable.
—¿Tienen en mente un segundo disco?
—La idea es terminar esta gira por España y el próximo año compaginarla con la creación de un nuevo trabajo que ojalá esté en las tiendas antes del 2013.
—¿Habrá diferencias con el primero?
—Lógicamente hemos aprendido mucho con la gira y sí, será un disco más maduro, con pinceladas oscuras y toques electrónicos. Tenemos en la cabeza cómo queremos sonar.
—Hablando de sonar, ¿se escuchan sus temas en las radios?
—En algunas sí. Nos llegan algunos mensajes de las redes sociales avisando de que nos han oído en emisoras de Estados Unidos o Japón, alucinamos.
—Regresan al Gran Café por segundo año consecutivo. ¿Qué destaca del público leonés?
—Te diré, y es sincero, que León fue uno de los sitios donde más nos sorprendimos por la buena acogida del público.
Lugar: Gran Café.
Hora: 20.00.
Entradas: 10 euros anticipada y 12 en taquilla.