«Cada premio es una caricia»
El rey entrega al cantautor leonés Amancio Prada la Medalla de Oro de Bellas Artes.

Esperanza Aguirre, los reyes y Amancio Prada en el momento de recoger su Medalla al Mérito en las Bellas Artes.
Para Amancio Prada, «cada premio es una caricia». Ayer recibía una muy especial de manos del Rey: la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. «Fue un acto muy emotivo», dijo horas después el cantautor berciano, que espera con inquietud estrenar en su tierra su último disco, Del amor que quita el sueño. Amancio Prada no estuvo solo en la ceremonia celebrada en el Palacio del Pardo. En el ámbito musical, «éramos cuatro patas para un banco». Prada se piensa el símil, con la que está cayendo sobre las entidades financieras, y rectifica: «Cuatro patas de un escaño de los de toda la vida». Se refería el trovador leonés a que otros tres músicos más recibieron la misma distinción, María del Mar Bonet, Alejandro Sanz y Peret. También fueron galardonados el poeta Marcos Ana, el humorista Forges —que ofició de portavoz de los premiados—, el torero Joselito, la funambulista Atilina Segura, la bailaora Merche Esmeralda y la compañía teatral Uroc Teatro, entre otros.
El Rey, oculto tras unas oscuras gafas de sol, para ocultar su rostro hinchado, destacó «la capacidad de los creadores para orientar el esfuerzo colectivo de los españoles» para la salir de la crisis.
A Prada le sedujo también el discurso de la ministra de Cultura en funciones, Ángeles González-Sinde, que destacó que el mejor capital que tiene Europa es la cultura.
«No hablé con el Rey. Sólo me dio la enhorabuena. No hubo momento para dialogar», confesó el cantautor berciano.
En la misma línea que González-Sinde, el Rey destacó que «la historia nos muestra que, aún en los momentos de mayor dificultad, nuestro país ha sido capaz de admirar al mundo con el genio de nuestros autores, la originalidad de nuestros artistas y la potencia de nuestra propuesta creativa», según declaraciones recogidas por la agencia Efe.
«Me gustó la intervención de Forges», destacó Amancio Prada del acto. «Tuvo palabras lúcidas y sabias. Supo poner el acento en esa parcela que cada uno ha de labrar desarrollando sus mejores capacidades». Prada considera, como Forges, que la mitad de su medalla es mérito del público. «Se da demasiada importancia a la sensibilidad del artista, pero si no tiene un interlocutor igualmente sensible, no sirve de nada».
La pertinaz crisis sobrevoló la ceremonia. Habló de ella la ministra y también el rey, quien aseguró que «la crisis, aunque parezca que todo lo ocupa, hoy comprobamos que necesita del aire fresco y la alegría de los artistas».
«Una sociedad que es capaz de estimular a los que hacen una labor callada durante muchos años es una sociedad inteligente y cabe la esperanza», añadió Amancio Prada, que destacó los méritos de los otros tres músicos premiados. «A María del Mar Bonet la conozco muchísimo. Hemos colaborado y hemos dado conciertos juntos. Todos hemos cantado las rumbas de Peret, un hombre con un gran talento. Y Alejandro Sanz es un muchacho que se está comiendo el mundo».