«El 90% de los dueños no sabe cómo piensa su perro»
César Millán traslada a Hispanoamérica su exitoso programa.

César Millán, con una de sus mascotas.
Cuando era niño, César Millán soñaba con ser el «mejor entrenador de perros del mundo»; cuenta que su madre le dijo que podía lograr lo que quisiera y ese fue su impulso para hoy, a sus 42 años y gracias a su método de psicología para canes, ser mundialmente conocido como ‘el encantador de perros’.
Millán, que se encuentra en Costa Rica para brindar su primer espectáculo en Latinoamérica, dijo en una entrevista que, más que encantador de perros, él es quien ha estado siempre encantado por ellos. Pese a la fama que ha conseguido con su serie de televisión y sus libros, o al renombre de sus clientes, muchos de ellos estrellas de Hollywood, Millán tiene muy presente sus orígenes humildes en Sinaloa (México) y afirma que sigue soñando de la misma manera que hace 21 años, cuando cruzó ilegalmente la frontera hacia Estados Unidos.
«Cuando uno es pobre no tiene nada que perder, entonces soñar es todo lo que puedes hacer, y sueñas y sueñas, y cuando tienes una madre como la mía que te impulsa, no hay paredes», expresa con una amplia sonrisa en su rostro. «Aprendí todo lo que sé de mi padre, pero la inspiración es de mi madre», dice.
Siempre acompañado por su pitbull Junior, Millán defiende el rol de la familia en la formación de las personas y por supuesto de los perros. Afirma que el 90% de los dueños tiene problemas con su perro porque desconocen cómo piensa y, sobre todo, no saben organizar sus prioridades. «Las prioridades del humano son estudiar, ganar dinero y comprar casa, y para eso deja a la familia atrás, y el perro es parte de la familia», señala. Para Millán, «el humano tiene que priorizar las necesidades del perro; el perro no sabe que tú tienes que ir a trabajar todos los días para hacer dinero para darle de comer».
Cuenta que cada día, antes de ir a trabajar, se levanta a las 5 de la madrugada para sacar a caminar a su manada y de esa forma «les bajo su energía para que ellos puedan esperar tranquilos el resto del día».
A los perros, insiste, «hay que retarlos física y psicológicamente, y después darles afecto. La gente les da afecto, afecto y afecto. Eso es energía que te están dando, hay que quitarla con ejercicio mental y físico». Para Millán, los errores de los dueños son los mismos en todo el mundo y tienen los mismos efectos: animales ansiosos, agresivos, hiperactivos o temerosos.