«Esta obra te cosquillea los recuerdos», dice su hermano

Nicolás Miñambres, Martínez Reñones y Pedro G. Trapiello.
Denunció en la presentación Pedro García Trapiello cómo los leoneses hemos «arrinconado, inutilizado o perdido» una parte tan importante de nuestro patrimonio como son las palabras, y afirmó que muchas de las incluidas por su hermano en Igual que cerezas pueden, si quiere el lector, volver «a ser operativas», por su enorme precisión y sugerencia. Una obra que, a su juicio, «hace cosquillas en los recuerdos» pues juega con palabras «que a muchos nos acunaron». Por su parte, Nicolás Miñambres comparó este libro con el Tesoro de la Lengua Castellana de Covarrubias. A modo de ejemplo, el autor habló de una palabra que le fascinó estando de párroco en Izagre. «Allí, a lo que en otras partes llaman albañal le dicen colago , término que procede directamente del griego».