Adele se consagra en los Grammy como sucesora de Whitney
Los Grammy de 1986 pudieron ser los de Whitney Houston. Nominada a cuatro premios, ganó solo uno y tuvo que esperar al éxito de El guardaespaldas, en 1994, para embolsarse el de mejor álbum y mejor grabación.En 1986 Houston cumplía 23 años, los mismos que tiene ahora Adele, triunfadora absoluta de la edición de 2012, en la que se llevó los seis galardones para los que estaba nominada, incluidos los tres grandes: canción y grabación del año (ambos por Rolling in the Deep ) y álbum del año, por su segundo trabajo, 21.
La fiesta de la industria musical, una explosión de glamour, escenarios propios de Las Vegas y actuaciones especiales, se había visto ensombrecida por la inesperada muerte, la noche anterior, de Whitney Houston. El rapero LL Cool J, maestro de ceremonias, encabezó una oración colectiva por la diva del soul y Jennifer Hudson interpretó I Will Always Love You, la canción que Houston convirtió en éxito global. También los padres de Amy Winehouse, que recogían el gramófono dorado al mejor dúo por su colaboración con Tony Bennett, hicieron referencia a Houston: «Larga vida a Whitney Houston. Larga vida a Amy Winehouse. Larga vida a Etta James. Hay un bonito grupo de chicas arriba en el cielo», dijo Mitch Winehouse. Pero la noche, estaba cantado, pertenecía a Adele, la joven británica que arrasó el año pasado con 21, un inesperado éxito de crítica y ventas.