Moset llena Ármaga con sus mágicas pinceladas

El artista Miguel Ángel Moset, en la galería Ármaga.
Desde Cuenca, desde el reducto más exclusivo del arte abstracto en España, llegan a la galería Ármaga las obras de Miguel Ángel Moset, un pintor de larga trayectoria que desde los riscos conquenses mira, admira y pinta la naturaleza.
La primera visión de los cuadros de Moset nos lleva a incluirle sin dudas en lo más luminoso de la abstracción. Pero una mirada más detenida nos descubre los entresijos de sus óleos. En ellos aparecen todos los colores de la naturaleza y, envueltos en la luz cambiante del día, ligeras referencias a los árboles, a esos bosques que él ama especialmente. Pero más allá de cualquier disquisición hay que dejar constancia de que lo que de verdad le interesa a este artista es el color. En sus obras el colorido cambia en acertadas gradaciones desde la oscuridad del negro y la vibración del rojo, a los ilusionantes amarillos. «Esto es consecuencia —dice el artista— de la visión de los bosques de mi tierra, de sus valles, en los que se encuentran varios microclimas muy importantes para esplendor de la naturaleza. Yo busco este colorido principalmente en el otoño. Desde el rojo de los arces al dorado de las hojas muertas, en esos bosques se encuentra toda una maravillosa gama de colores. Conseguir robárselos a la naturaleza no es fácil, pero creo que yo, rindiéndome a su belleza, he conseguido apropiarme de algunos».
Moset, como muchos artistas actuales, divide su obra en capítulos. Cuando inicia una serie sigue trabajando en ella hasta las últimas consecuencias, para después pasar a otras historias. «En este momento estoy volcado con la naturaleza y eso se nota, las impresiones que me proporciona me llevan ineludiblemente a la abstracción, pero ahí quedan sus referencias. Estos cuadros han sido realizados durante el último año y medio, algunos aún están frescos, tienen menos de un mes». Sobre la obra de Moset escribe Celina Quintas: «Hoy la naturaleza creadora dirige los designios del paisaje. Lejos de ser un género anacrónico y obsoleto, se siguen construyendo paisajes de la mano de unos artistas que no han olvidado la herencia de un pasado, lejano o inmediato. Aquellos sublimes paisajes románticos siguen seduciendo al espectador, al igual que lo hicieron los sublimes espacios vacíos llenos de gestos, formas y colores de los artistas expresionistas. Han podido cambiar los medios, se han incorporado nuevas herramientas, pero en definitiva seguimos intuyendo y descubriendo esos paisajes tallados por el artista, al tiempo que, como sujetos activos, generamos nuevas maneras de mirar». Y esa es la mayor virtud de Moset, hacerlos ver la naturaleza con una mirada nueva y actual. En sus pinturas hay que pasar por la apasionante profusión de sus colores, para llegar al fondo de esos bosques conquenses que retrata. Pero una vez establecida la conexión, está claro que nos encontramos ante un gran pintor capaz de trasladarnos a paisajes de ensueño.
Lugar: Ármaga. Alfonso V, 6.
Horario: de lunes a viernes, de 12.00 a 14.00 y de 17.00 a 21.00.