La arquitectura secreta de León
El arquitecto Ricardo Aroca elige la Catedral y San Miguel entre los 16 edificios de España más enigmáticos.
Algunos monumentos son mágicos por los misterios que encierran. ¿Por qué la Sagrada Familia de Gaudí tiene ‘un aire’ a la Catedral de León? ¿Qué pinta San Miguel de Escalada en medio de la nada? El arquitecto Ricardo Aroca desvela en La historia secreta de los edificios los enigmas de dieciséis monumentos españoles representativos de la historia de este país, desde la Cueva de Menga al Museo Guggenheim. Entre esos dieciséis monumentos ha elegido dos de León: la Catedral y San Miguel de Escalada. El libro de Aroca trata de dar respuesta a incógnitas como la ‘extraña’ puerta de entrada al Museo del Prado, qué tuvo que ver el diablo en la construcción del acueducto de Segovia o cómo se construyó El Escorial en sólo 23 años.
Afirma Aroca, ex decano del Colegio de Arquitectos de Madrid, que la planta de la Sagrada Familia de Barcelona es un ‘calco’ de la de León. Gaudí, que conoció bien la Catedral durante la época de construcción de la Casa de Botines, no fue, sin embargo, el que la plagió. Cuando Gaudí asumió la construcción de la nueva catedral de Barcelona, la planta y la gruta ya se habían iniciado.
El constructor del Palacio Episcopal de Astorga propuso «girar la Sagrada Familia, porque estaba mal orientada. La cabecera no está en el este, como ocurre con la mayoría de las catedrales». Con ligeras variaciones —la nave central de la Sagrada Familia es más ancha y las laterales más estrechas— el edificio que no pudo rematar Gaudí es idéntico en origen a la Catedral de León. A Aroca le sedujo la Catedral de León como ejemplo de los templos góticos, con obras eternas que no llegaron a concluir los maestros constructores. «Tuvo problemas de cimentación y por la mala calidad de la piedra. Ahí está la leyenda del topo». Por qué la Catedral de León tiene un gótico tan perfecto? Aroca responde que el artífice fue Demetrio de los Ríos, que en el siglo XIX prácticamente rehizo el templo leonés. «De los Ríos era un tratadista y conocía el gótico mejor que los constructores originales». «Las catedrales fueron un ejemplo claro de hacer enormes ‘cafeteras galácticas’ para poner las ciudades en el mapa. Cuando Alfonso VI decide hacer una gran catedral en Toledo otras ciudades como León y Burgos, para no quedarse atrás, comienzan sus propias catedrales». «Son enormes edificios cuya misión no es acoger a los fieles, como prueba el hecho de que en la de León, por ejemplo, plantan el coro en el centro. Las catedrales son edificios fantásticos en su interior, pero por fuera son unos artefactos extraños, un auténtico andamiaje de arcos y piedras». Las catedrales, explica Aroca, se producen a una velocidad sorprendente a partir del año 1140. En cien años prácticamente se construyen un centenar de catedrales en España. «En 1350 sobreviene una epidemia de peste negra que reduce en un 30% la población europea y se produce una crisis económica, de ahí que muchas catedrales quedan inacabadas». Aroca encuentra muchos paralelismos con el momento actual.
Domina a fondo San Miguel de Escalada, donde dirigió una gran restauración en la década de los setenta. Resulta enigmático -dice- encontrar una basílica cristiana con arcos de herradura en un sitio «que no corresponde». La explicación está en que se asienta aquí una comunidad de monjes mozárabes que proceden de Córdoba. Llevaban 200 años aislados y en León construyen un modo de hacer más parecido a las basílicas romanas. Aroca fue el primero en trazar unos planos fidedignos de Escalada.
Califica el Musac como un «edificio estupendo», pero no tiene la misma opinión del Palacio de Congresos que diseña Dominique Perrault en la Azucarera.
Arquitectura superficial
Conoce bien el proyecto, puesto que él fue uno de los diez arquitectos que presentó un proyecto. Pero la elección de Perrault se le antoja «predestinada». «Fue el único que se presentó en persona». Detesta «ese circo que ha dado lugar en muchas ciudades a un desmedido coste de las edificaciones». El arquitecto de origen murciano afirma que la arquitectura tiene mucho que ver con el sitio y, por lo tanto, está convencido de que un arquitecto que viene en un avión y pasa cinco horas en una ciudad no se puede empapar de ella. El resultado, en su opinión, «es una arquitectura superficial». «Queremos poner una ciudad en el mapa a base de gastar dinero innecesario. Dos edificios sí lo consiguieron, la ópera de Sidney y el Guggenheim de Bilbao, lograron poner estas ciudades en el punto de mira. Entre ambos proyectos, asegura, «ha habido 15.000 fallidos». «Esa lluvia de dinero para edificios de poco uso me parece una aberración». No quiere valorar cómo ha evolucionado la arquitectura en León, porque «lo que ocurre es bastante global, idéntico a lo que ha pasado en otras ciudades».