Clásicos divinos
El invento del maligno rosa belmonte
La 1 pone en sus clásicos de los jueves películas que hace treinta años eran de sábado por la tarde. Y funcionan. Este jueves le tocó a La esclava libre , y Clark Gable e Ivonne de Carlo ganaron a Mercedes Milá y al payaso loco. Es verdad que Gran Hermano hizo el mejor share de la noche, pero a lo largo de toda la velada. Su 17,7% y sus 2.636.000 espectadores son fruto de más horas. Ya se había acabado el clásico, que hizo 16,2 y 2.942.000, cuando el reality seguía. De hecho, en el prime time La 1 fue superior a Telecinco (14,9 y 14,3). Sin embargo, el jueves anterior, la privada había obtenido un 21,9% en la franja temprana. Es verdad que la competencia de GH era Grupo Salvaje , que será una obra maestra de Peckinpah, pero es más dura de ver que una de Clark Gable (donde también salen mujeres).
En cualquier caso, está bien que el espectador pueda ver o un GH cada vez más interesante o una película de toda la vida.
También lo está que un jefazo de Mediaset llamado Mussolino haya descartado la adquisición de cosas que TVE no puede pagar porque no ve «nada interesante».
Claro, eso después de quedarse con las motos, Roland Garros, la Eurocopa, tentar a José Mota… Por no hablar de pasadas adquisiciones como OT y Mira quién baila (o MQB). Lo mismo es que Águila Roja , la serie española de audiencias más estratosféricas, es demasiado intelectual para su parrilla. También hay que reconocer que Mediaset tiene casi de todo en sus cadenas. En Divinity, que cuenta con unos contenidos magníficos, hay hasta clásicos.
El pasado 1 de mayo a las tres de la tarde emitieron Sonrisas y lágrimas . En la publicidad de Divinity y Energy manda Cuatro. Es decir, cuando Cuatro interrumpe para poner anuncios, arrastra a las otras (también pasa en el grupo Antena 3). El resultado de esta política publicitaria es que está Julie Andrews cantando My favorite things y empiezan los anuncios. Y cuando vuelve la película, sigue la canción. Lo mismo pasó le pasó a Christopher Plummer con Edelweiss .
Demonios, cómo no nos va a gustar ver los clásicos en La 1.