toros. FERIA DE SAN ISIDRO
Novillada de revolcones y desesperanza

Sergio Flores, cogido por el cuarto toro.
Fallaron los novillos, y tampoco los novilleros resolvieron la papeleta como se podía esperar, de modo que el festejo de ayer en Las Ventas fue un canto a la desesperanza.
El primero, cortito de embestida, remataba los viajes tirando ‘un puñetazo’ arriba, defecto que terminaría corrigiéndole el mexicano Flores al someterle por abajo en el toreo al natural. Las manoletinas finales, de mucha quietud. Mató también a la primera.
Pero venía la faena de una primera parte entre enganchones y desarmes, además de la frialdad que suponía abrir plaza. No obstante, hay que advertir, Flores mereció mayor reconocimiento. Y lo hubiera tenido en otras circunstancias. Pues hizo lo mejor de la tarde, lo más interesante.
El cuarto parecía que iba a servir, pero acabó enterándose, pendiente del hombre, amagando para sorprenderle. Bastante con salir indemne del trance, aunque previamente se llevó el mexicano una espeluznante voltereta, cuando el astado fue directamente por él, propinándole un golpe seco en el pecho.
Jiménez puso ganas, pero su toreo despegado le dejó muchas ventajas a los novillos, que le veían constantemente. Ése fue el motivo de salir también por los aires en su primero, aunque en ningún momento se descompuso. Y convenció menos en el quinto, recolocándose mucho entre pases, con el agravante de que el astado fue el más manejable.
Adrián apechó con el imposible tercero, con el que ya el hecho de estar delante era una temeridad. Ni un pase tuvo, embistiendo siempre al bulto. Por supuesto que también le levantó los pies del suelo. El sexto tenía buen fondo, nobleza y son, pero salió machacado del caballo, y ahí se acabó todo.