El artista que cocinó sus genitales
El japonés Sugiyama, que sirvió su pene en un banquete, se suma a la lista de los artistas más extremos .
Es arte con ‘dos cojones’. Literal. El artista japonés Mao Sugiyama cocinó sus genitales en una extraña cena que subastó en Twitter. El cubierto-espectáculo a esta performance costaba mil euros. Asistieron cinco comensales. Fue la web nipona Calorie Lab la que desveló este macabro acto artístico. Todo sucedió el 13 de abril, días después de que Sugiyama se extirpara quirúrgicamente los genitales. En la cena, el artista de 22 años, que se declara asexual, troceó su pene, testículos y la piel del escroto en cinco raciones, que cocinó al gusto de los invitados aderezando los platos con champiñones y perejil, según publica el diario digital Hu ffington Post . Cinco comieron, pero hubo decenas de espectadores que asistieron a la degustación y a un posterior debate. El artista japonés cumplió hasta el extremo el precepto de darlo todo por el cliente. Sugiyama continúa la estela de otros artistas extremos que han escandalizado a la sociedad. El alemán Gunther Von Hagens es un experto provocador. Científico de formación, desde hace una década es especialista en la plastinación de cadáveres, que muestra en exposiciones troceados, como si fuera una auténtica carnicería humana.
Mierda en lata
El italiano Piero Manzoni, fallecido en 1963, legó a la posteridad mierda en lata. El precio establecido por el artista para las 90 conservas (rigurosamente numeradas) era su peso en oro. Era una forma de protestar contra un público que, según él, sólo quería mierda; así que él estaba dispuesto a dársela. En el 2007 Sotheby’s subastó la lata número 18 por 125.000 euros. Días después, un amigo del artista fallecido prematuramente, desvelaba que las conservas contenían en realidad únicamente yeso.
El británico Daniel Hirst, uno de los artistas más ricos del mundo, es conocido sobre todo por sus series Natural History (Historia natural), en las que utiliza animales muertos (como tiburones, ovejas o vacas) diseccionados y sumergidos en formol.
El leonés Luis Melón saltó a la fama hace unos años por una de sus performances excéntricas. Organizó una subasta en Internet de 46 dosis de su semen para protestar contra la ingeniería genética y el control sobre el genoma humano.
Mauricio Cattelan, uno de los artistas italianos más influyentes, provocó un auténtico cisma en Italia cuando expuso una escultura del Papa Juan Pablo II aplastado por un meteorito. En la Bienal de Sevilla del 2004 presentó una obra que consistía en varios niños ahorcados. También ha puesto a Hitler de rodillas y a su galerista lo ha pegado a una pared con cinta adhesiva. Detrás de su provocación hay enormes dosis de crítica e ironía.