El invento del maligno
La revuelta del Capitol
El 15-M cuenta con una deriva televisiva, autónoma y bien vestida. RTVE también tiene indignados. Lo son las productoras de las series a las que la cadena pública guarda en la fresquera. Algunas, ya conocidas ( Gran reserva, Cuéntame, Águila Roja ); otras, sin estrenar. Es el caso de Isabel. Más increíble resulta lo de Carrero, que al fin y al cabo solo es una miniserie y, encima, ETB ya la emitió. Isabel, como hace poco Gran Reserva con su última temporada, se preestrena el lunes en el cine Capitol Madrid. Cuando se presentó a la prensa a mediados de diciembre (como «la apuesta más ambiciosa de la temporada») se dijo que TVE la programaría en enero o febrero de 2012. También que seguramente se haría una segunda tanda, ya que la primera culmina con la boda de Isabel y su coronación como reina de Castilla. Si el estreno no se ha cumplido, de la continuación, ni hablamos.
«Estamos vivos», dijo Ramón Campos (de Bambú, de Gran reserva ) en su acto reivindicativo del Capitol. Porque fue eso. Con una reunión de su equipo técnico y artístico pero también con los compañeros de otras series. Un homenaje a todas las ficciones españolas en el limbo, a todas las que no tienen fecha de emisión y viven en la incertidumbre. Si se emiten, lo recordamos siempre, contabilizan como gasto. Quizá el 21 de junio ya haya presidente de RTVE, según los planes del Gobierno. Tampoco parece que en junio se vaya a resolver mucho pero se supone que el nombramento de un gestor del caos será un comienzo.
El «vuelco» que Ramón Campos vaticinaba para anteayer y todavía no se ha producido. Mientras, Diagonal TV, como hizo Bambú, presenta Isabel. Una serie de 13 capítulos a casi medio millón de euros cada uno. Y eso que no se toma Granada (se desarrolla de 1461 a 1474).
Se centran más en las prebatallas y las posbatallas, en los pasillos, en las relaciones, en las idas y venidas. Un día hay que hacer una telecomedia de los pasillos, las idas y las venidas de RTVE en estos últimos meses. Lástima que no estén ni Berlanga ni Azcona.